Análisis de la situación en Libia y el papel de los Estados miembros de la ONU

Tras el asesinato de Gaddafi
Análisis de la situación en Libia y
el papel de los Estados miembros de la ONU

Por: Joaquín Alberto Pérez Ayestarán

Los crímenes de la OTAN están a simple vista: Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, son sólo algunos de los varios ejemplos donde esta abominable organización, con su brazo forzoso e imperial, ha destruido países y ha cercenado el derecho de los pueblos a su autodeterminación, violando incluso su soberanía.

Ante todos éstos atropellos surgen varias interrogantes, entre ellas:

¿Por qué se manipulan las leyes del derecho internacional para presionar a aquellos países políticamente mas débiles, o con abundantes recursos naturales, o inclusive ubicados en lugares de rutas comerciales estratégicas? ¿Es que acaso el derecho internacional solo sirve para satisfacer los intereses geopolíticos y económicos de las potencias? No existe aun una clara respuesta a éstas preguntas; es por eso que empiezo a pensar que sinceramente la OTAN está por encima de las leyes y de cualquier convenio o tratado internacional.

Ahora, respecto a los peculiares lugares donde la OTAN, ya casi por costumbre, tiende a dirigir sus bombardeos. ¿Acaso habían terroristas en las plantas o redes de energía, en las redes de abastecimiento de agua (el gran río artificial de Libia que provee del vital liquido a gran parte del pueblo libio – 70%), hospitales, escuelas (entre ellas una para niños con Síndrome de Down), universidades (la Universidad de Trípoli entre ellas), mercados y comercios, etc.? Me hago esta pregunta porque, coincidencialmente, son éstos los lugares donde con mayor frecuencia se registran los numerosos bombardeos de la OTAN, que violan, descaradamente, la Carta de las Naciones Unidas. El recurrente bombardeo a los antes mencionados lugares hace pensar que son considerados como objetivos claves por la OTAN, las coincidencias no existen en éste tipo de casos. Tampoco hay una clara respuesta a esta pregunta. Ahora comienzo a pensar ¿de qué sirve tener una Corte Penal Internacional en La Haya? Digo esto porque al parecer, ésta, no es más que una simple herramienta, un organismo que manipula los principios del derecho internacional a su antojo, sirviendo a los caprichos de potencias imperiales.

Ante tantas arbitrariedades y recurrentes violaciones, ha llegado la hora de que el mundo sepa acerca de éstas duplicidades, de estas ambigüedades y de esta política de dobles raseros. Es hora de que el mundo exija un fin a estas practicas anti-éticas y poco profesionales.

Las operaciones de la OTAN en Libia iniciaron tras la aprobación de la Resolución 1973 (2011), por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Vale la pena recalcar que ésta resolución ha sido manipulada y violada desde el mismo momento en que se aprobó; el bombardeo de edificios de civiles es solo un ejemplo. Todo ello, argumentando el concepto de la “responsabilidad de proteger”; concepto que, igualmente, ha sido tergiversado para tales fines. Aunque, sin embargo, la mayor violación se puede observar cuando notamos una posición bien definida, por parte de la OTAN, en el conflicto (lo cual es totalmente ilegal); así como el asesinato e intento de asesinato de funcionarios del gobierno, sin existir declaración de guerra alguna. También es ilegal el uso de gran parte del armamento con el que la OTAN está llevando a cabo sus bombardeos aéreos. Ante todas éstas irregularidades y violaciones la Corte Penal Internacional aun no se ha pronunciado; ni mucho menos ha tomado acciones para juzgar a quienes han masacrado, brutalmente, al pueblo Libio. ¿Por qué éste silencio? Las pruebas están ante los ojos del mundo, basta con encender la televisión o leer cualquier diario.

Sin embargo, si bien es cierto que la Corte Penal Internacional no tiene jurisdicción en el caso de Libia dado que nunca ratificó el Tratado de Roma – al igual que los Estados Unidos de America – también es cierto que, bajo las normas del derecho internacional, los Jefes de Estado gozan de inmunidad. Entonces, la pregunta ahora es: ¿será la Corte Penal Internacional lo suficientemente independiente y autónoma para juzgar a los asesinos del líder libio, Muammar al-Gaddafi? ¿Cuántas personas más tienen que morir antes de que la Corte Penal Internacional haga algo sobre el genocidio que está cometiendo la OTAN?

En el año 2009, la Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América, Hillary Clinton, aseguró que su gobierno valoraba ‘profundamente’ la relación entre Libia y su país. Como es de suponerse, todas éstas declaraciones, llenas de hipocresía, se debieron a la firma de inversiones y acuerdos de venta con Libia, por parte de las grandes empresas de la industria de los hidrocarburos: British Petroleum, Exxon Mobil, Halliburton, Chevron y Conoco, solo para nombrar unas pocas. Durante el mismo año, la administración de los Estados Unidos destinó US$1.5 millones para entrenar a civiles y fuerzas de seguridad del gobierno libio bajo el pretexto de la supuesta protección de sus inversiones y activos en el país del Norte de África. Son ahora éstos mismos aprendices quienes lideran las ‘fuerzas rebeldes’ – pues para ello fueron realmente entrenados – y respaldados, obviamente, por la OTAN. Como podemos observar, este macabro plan de desestabilización y de cambio de régimen en Libia se viene orquestando desde entonces. En síntesis, la supuesta buena relación que existía entre Washington y Trípoli fue solo la excusa para infiltrarse, desapercibidamente, en el país.

Han pasado ya varios meses desde el inicio de las operaciones de la OTAN en Libia, seis meses para ser más exactos. Durante esos meses, la OTAN ha realizado más de 26.000 ataques aéreos, y con misiles, mayormente a infraestructura de civiles. La destrucción de este hermano país ha sido inminente. La OTAN incluso logró, a según por la vía diplomática, el apoyo de la Liga Árabe. En el área económica, las consecuencias también son nefastas. Los activos de Libia, que ascienden a varios millones de dólares, fueron ilegalmente congelados. Vale la pena preguntarse, ¿quien habrá de responder ahora por ese dinero? ¿quién o quienes y cómo lo están manejando? Las sanciones económicas contra Libia, impuestas por la OTAN, no ayudan a alivianar la situación, pues se han visto reducidos los ingresos libios por las ventas de petróleo. Es un verdadero genocidio, desde cualquier punto de vista, lo que está sucediendo en Libia.

El objetivo de la OTAN, realmente, es destruir a Libia, igual que como lo hizo con Irak y Afganistán, o con Yugoslavia previamente. La OTAN quiere asegurarse de que Libia tenga que ser reconstruido por completo; lo que es igual a la obtención de fines lucrativos ya que los contratos para la reconstrucción – de lo que ellos mismos han destruido – serian otorgados, como botín de guerra, a las empresas y compañías de las potencias occidentales. De igual forma, una reconstrucción, desde cero, significaría garantizar el establecimiento de un gobierno títere, que pueda ser tutelado y fácilmente manipulado a sus intereses económicos y geopolíticos. Aunque, si somos un poco suspicaces, podríamos llegar a pensar que incluso una de las razones por las que la OTAN, y las potencias imperialistas que la conforman, desean fervorosamente destruir a Libia por completo es para garantizar su presencia en este país a fin de, eventualmente, tener un acceso mas fácil al momento de iniciar una posible ofensiva militar contra Siria o Irán.

En días pasados trascendió la noticia del asesinato de Muammar al-Gaddafi. Las circunstancias parecen ser muy claras e incluso están a la vista de la palestra publica, todos los medios de comunicación así lo han reseñado: Gaddafi fue asesinado tras su captura. Vale la pena subrayar que el líder libio fue capturado con vida, y, aun y cuando pidió “clemencia”, de nada le sirvió pues las ordenes del imperio ya estaban giradas: Gaddafi debía morir para dar cumplimiento a los planes de neocolonización. Ahora bien, éste asesinato representa un quebrantamiento del orden internacional, pues las ejecuciones extrajudiciales son ilegales, según las normas del derecho internacional. Son los mismos Estados que tanto defienden los derechos humanos los que hoy día reciben, con beneplácito, la noticia de la muerte de, más que Muammar al-Gaddafi, un ser humano a quien le fueron negados todos sus derechos humanos; entre ellos el derecho a la vida y a ser debidamente enjuiciado por los supuestos crímenes que se le atribuyen. Finalmente, ¿quién responde por éste atroz crimen? Los culpables han de ser juzgados, la Corte Penal Internacional y la Comisión de Derechos humanos han de trabajar, en conjunto, para dar respuesta a tantas interrogantes.

Sin duda alguna, es tiempo de que los Estados Miembros de las Naciones Unidas le den un parado a las agresiones neoimperialistas de las potencias de occidente y hagan que sus voces, y el clamor de la comunidad internacional, sean escuchados. Se debe de exigir una investigación minuciosa y exhaustiva de todas las atrocidades y barbaries cometidas por la OTAN, a fin de lograr que se le juzgue por todos y cada uno de los crímenes de guerra que ha cometido. Rusia y China deben de defender y copatrocinar, arraigadamente, ésta causa.

Centroamérica constituye el área más pobre del subcontinente latinoamericano. Con índices socioeconómicos semejantes a los del África Sub-sahariana, los problemas estructurales convierten a sus países (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua) en una virtual bomba de tiempo; en todo caso Costa Rica escapa en parte a esta tendencia, pero con los planes neoliberales vigentes también allí las cosas están calentándose. En todos ellos encontramos altas tasas de desnutrición, analfabetismo, falta de oportunidades laborales, salarios de hambre, Estados deficitarios y corruptos, escasez de servicios básicos, más una serie de factores históricos que a continuación veremos, que hacen de esta zona un lugar particularmente inseguro. Algunas capitales centroamericanas (San Salvador, Guatemala) figuran entre las ciudades más peligrosas del mundo por los alarmantes niveles de criminalidad. 

No es ninguna novedad que la pobreza extrema funciona como caldo de cultivo fértil para la delincuencia. A este telón de fondo de la pobreza crónica se suman enormes movimientos migratorios desde el campo hacia las ciudades, lo que crea presiones inmanejables en las grandes concentraciones urbanas -capitales de entre dos y tres millones de habitantes, o más-, trastocando la capacidad productiva de las comunidades de origen dando lugar a procesos fuera de control como son los barrios llamados “marginales”, que en realidad son, lisa y llanamente, barriadas pobres. 

En las urbes de los países de la región es muy común la tajante separación entre esos barrios precarios y las barriadas populares inseguras, por un lado, y por otro los lujosos sectores ultraprotegidos de muy difícil o imposible acceso para el ciudadano común y corriente. Caminar por las calles o viajar en transporte público se ha tornado peligroso. E igualmente inseguras y violentas son las zonas rurales: cualquier punto puede ser escenario de un robo, de una violación, de una agresión. La violencia delincuencial ha pasado a ser tan común que no sorprende; por el contrario, ha ido banalizándose, aceptándose como parte normal del paisaje social cotidiano. Es frecuente un asesinato por el robo de un teléfono celular, de un reloj pulsera, de un anillo. 

Actualmente la violencia cotidiana ha pasado a ser un problema muy grave en todos estos países. De hecho, la tasa de homicidios llega, y en algunos casos supera, el 40 por cada 100.000 habitantes en un año, considerándosela como muy alta con relación a los patrones internacionales (la Organización Mundial de la Salud habla de “epidemia” de violencia cuando esa tasa supera los 10 homicidios por 100.000 personas). Esta violencia tiene un costo global como porcentaje del Producto Interno Bruto de entre 5 y 25 %, mientras que el de la seguridad privada va del 8 al 25 % (dato significativo: las agencias de seguridad son el ramo comercial que más ha crecido en la década pasada, y el negocio continúa en expansión). Para ejemplificarlo: en Guatemala hay 6 veces más policías privados –120.000 – que públicos –20.000– y eso no garantiza la seguridad. 

Es importante destacar que víctimas y victimarios son regularmente jóvenes entre 15 y 25 años. 

Tanta violencia nace de un entrecruzamiento de causas: como anticipábamos, de la pobreza estructural, también de la herencia de las guerras de las pasadas décadas, de las migraciones incontrolables; a lo que se suma una impunidad histórica y una profunda ineficiencia de los sistemas de justicia. 

Los años 80 marcaron para Centroamérica una época de furiosos enfrentamientos armados internos. En el marco de la Guerra Fría, desde la lógica insurgente y contrainsurgente que se instauró, el área se militarizó absolutamente. Los efectos inmediatos de esas polarizaciones fueron terribles: muertos, heridos, mutilados, pérdidas materiales. Los 90 dieron lugar a procesos de paz en cada país, terminándose la situación bélica de hecho, pero persistiendo enraizada la cultura de violencia que se instaló en toda la zona y cuyas consecuencias aún persisten. En cualquier república centroamericana hoy puede conseguirse en el mercado negro un fusil de asalto con municiones por 100 dólares, y la costumbre de usar armas de fuego está muy extendida (se calcula que entre la población civil hay igual cantidad de armas registradas que de ilegales).

En general son los sectores juveniles los más golpeados por todos estos procesos, los que encuentran menos espacios de desarrollo. Los prejuicios sociales –alimentados por una ideología patriarcal hondamente asentada– ven en la juventud un problema social en sí mismo, sin atender a la compleja problemática que lleva a la proliferación de pandillas juveniles, lo cual es, ante todo, un síntoma social que habla –violenta, groseramente– del fracaso de los modelos imperantes en la región. Una de las salidas más frecuentes para los jóvenes centroamericanos de escasos recursos, tanto urbanos como rurales –que, por cierto, son mayoría– es engrosar las filas de los inmigrantes ilegales rumbo a los Estados Unidos; y si no, transgresión que permita vivir. Entonces, ahí están a la mano las pandillas (las “maras”, como se las conoce en la región), o el crimen organizado, siempre listo para recibir más mano de obra joven. 

Un ingrediente que coadyuva fuertemente al clima de violencia cotidiana es la impunidad general que campea: corrupción gubernamental generalizada, sistemas judiciales obsoletos e inoperantes, cuerpos policiales desacreditados, sistemas de presidios colapsados; todo lo cual no contribuye a bajar los índices delincuenciales sino que, a la postre, los retroalimenta. En muchos casos diversos mecanismos de los Estados son secuestrados por mafias del crimen organizado, con grandes cuotas de poder político, que manejan abiertamente sus negocios amparados en esa cobertura legal: narcotráfico, tráfico de indocumentados, poderosas bandas de asaltabancos o robacarros a nivel regional, venta ilegal de recursos maderables. Para estos grupos, demás está decirlo, la criminalidad reinante le es no sólo funcional sino necesaria.

Esta ola delincuencial que azota la región se monta, a su vez, en una historia de violencia cultural signada por el autoritarismo, el machismo, la falta de mecanismos democráticos y de consenso, un espíritu casi feudal en algunos casos. Para usar una expresión ya muy dicha, pero sin dudas siempre oportuna: la violencia genera violencia. 

Para la percepción popular la inseguridad pública es uno de los principales problemas a afrontar, si no el mayor, tanto o más que la pobreza histórica. El continuo bombardeo mediático contribuye a reforzar este estereotipo, alimentando un clima de paranoia colectiva donde aparece la “mano dura” como la opción salvadora. Es en esa lógica –deliberadamente manipulada por grupos que se benefician de este clima de violencia– que la militarización de la cultura cotidiana no ceja, y las agencias de seguridad privadas superan con creces a las policías estatales tanto en número de efectivos como en equipamiento; lo cual, valga insistir, en modo alguno garantiza la seguridad ciudadana. 

La solución a todo esto no es la represión; la mejor manera de terminar –o al menos reducir sustancialmente– este cáncer social de la violencia delincuencial, de la criminalidad cotidiana, es la prevención; es decir: el mejoramiento de las condiciones de vida de la población: pan y justicia. La seguridad ciudadana no se logra con armas, perros guardianes, alambradas electrificadas y sistemas de alarmas; se logra con equidad social. 

Entonces, la pregunta de fondo debe dirigirse a ver qué entendemos por seguridad: ¿defensa de la propiedad privada? ¿Respeto a la vida? ¿Respeto a la dignidad de la vida? ¿Cuidado real del medio ambiente? Para las grandes mayorías de la región, la inseguridad no empieza por la ola delincuencial que barre todas estas sociedades y que puede arrebatar un teléfono celular, un par de lentes o un vehículo quizá: empieza por la forma misma en que se vive, por las condiciones elementales en que se desenvuelven las poblaciones, siempre al borde del colapso, resignadas a esa postración. La (in)seguridad ciudadana va infinitamente más allá del cuidado de los bienes materiales: para la mayoría no hay seguridad de seguir viviendo mañana, pero no por la delincuencia, sino por la hambruna, por las enfermedades, por la pobreza crónica que transforma cualquier evento natural en una tragedia, por el próximo golpe de Estado que puede sobrevenir.


Las Razones del Asesinato de Gaddafi

Por: Rafael Hernández Bolívar

Soy de la hipótesis de que los servicios de inteligencia de la OTAN sabían la ubicación exacta de Gaddafi desde antes de iniciar la operación de bombardeos a Libia. Más allá de la altísima tecnología de punta utilizada en el espionaje y los niveles de infiltración de las fuerzas imperialistas hasta alcanzar altas jerarquías del ejército libio, hay una serie de evidencias que apuntan a la confirmación de esta hipótesis.

Lo primero que induce a pensarlo es que el momento de su asesinato fue particularmente oportuno. Se produce después de la aniquilación de las fuerzas gaddafistas y el control por parte de los invasores de los principales focos de resistencia. ¿Imaginan lo que hubiese pasado si esa muerte se produce en los momentos iniciales de la invasión?

La segunda cuestión que apunta en este sentido es el lenguaje deliberadamente ambiguo con que los jefes de la invasión se refieren a Gaddafi como objetivo militar: Al comienzo del conflicto, Cameron dice que el objetivo no es la muerte del líder libio; pero, al producirse ésta, señala entusiasmado que comienza una nueva era para Libia. Clinton, por su parte, dice que el conflicto continúa; pues, era un objetivo secundario. Es decir, hicieron esfuerzos por desviar la mirada de este objetivo y centrar la guerra en la cotidianidad del combate, en la mecánica de los bombardeos y la toma de ciudades.

La tercera es que no hubo ningún ataque previo en los lugares específicos en los que se suponía estaba Gaddafi y más bien divulgaban la idea de que había salido de Libia. Nunca vimos una noticia del tipo “se salvó milagrosamente en un ataque” o, “se tomó un lugar donde minutos antes estuvo Gaddafi”. No. Era como que si no estuviera en ningún lugar.

Por otra parte, la estrategia de destrucción que desarrolló la OTAN necesitaba que Gaddafi estuviera vivo hasta el último momento; hasta el momento en que no fuera necesaria su existencia. Los mercenarios reclutados por la OTAN buscaban como aliados los antigaddafistas que se suponían entre las tribus. Para que su prédica fuese efectiva requería igualmente que el objetivo viviera. Si este desaparecía no habría soporte que hiciera posible una unidad de suyo precaria. Unidad que lucía más como un artificio propagandístico que como una fuerza real de lucha.

Finalmente, para alcanzar el verdadero objetivo de la guerra –apropiarse del país- necesitaban destruir el país y manteniendo a Gaddafi vivo hasta el final podían cumplir con la labor destructiva. Vivo Gaddafi se mantenía igualmente viva la excusa para bombardear, exterminar, destruir ciudades, etc.; en fin, todo lo necesario para obligar a gigantescos gastos en armas y a una multimillonaria reconstrucción. Ambas cosas hipotecan el futuro de Libia por generaciones.

La muerte de Gaddafi fue una muerte gloriosa, patriótica, valiente. En su tierra, con los suyos, en combate, defendiendo la soberanía y los recursos de Libia. Esta muerte engrandece a la víctima y envilece a los victimarios. Su propia muerte dejó al desnudo, una vez más, la falsedad con que los imperialistas disfrazan sus acciones invasoras: Los defensores de civiles desarmados se nos muestran hoy maltratando y asesinando a un Gaddafi sin armas y herido. ¿Juicio? ¿Debido proceso? ¿Defensa? ¿Derecho? Los defensores de los derechos humanos nos presentan a hijos de Gaddafi o compañeros de armas presos en un rincón y minutos después masacrados mortalmente, sin juicio previo, y ya no sólo con la complicidad sino con el aplauso de la comunidad internacional.

Pero esto le salió mal al imperio. También le saldrá mal el esfuerzo que pondrán en impedir que Gaddafi se convierta en símbolo de su pueblo y sostén espiritual de sus luchas. Pese a la destrucción del país, las hoy diezmadas fuerzas del pueblo libio sabrán recuperarse y reemprender, una vez más, hasta la victoria final, la eterna lucha por la independencia y la soberanía. Porque el origen del conflicto son los intereses imperiales y los pueblos tienen el derecho a defenderse.


DISCURSO DE GADAFI ANTE LA ONU EN ESPAÑOL




Analiza el linchamiento y asesinato de Gadafi








LA HISTORIA DE LIBIA: Honor y gloria a Mohammad Gaddafi, Padre Fundador de Libia, impulsor de la Unión Africana. Mártir por la Revolución de los Pueblos.


LA HISTORIA DE LIBIA

En las páginas web tipo Wikipedia, a la que inexplicablemente citan investigadores muy serios y le hacen copia y pega cientos y cientos, aparece el rey Idris como el fundador de Libia. Y como a veces se leer por leer se repite la mentira. Es importante comprender quien fue el señor Idris para la hoy malograda Libia.

Su nombre completo Sidi Muhammad Idris al-Mahdi al-Sanusi, y nació en Benghazi, Cirenaica, en 1890. Ya en 1911, Idris era Rey de Cirenaica, y como tal firmó un tratado de paz y cooperación con Italia, la potencia invasora. Con tal acuerdo el rey Idris recibe dinero de los italianos quienes de esa forma aseguraban la paz de los territorios conquistados.

Pero los italianos no querían ser menos que Francia y Reino Unido, y rememorando su pasado imperial deciden invadir a toda Libia. Usurpan Tripolitania en 1922. Viendo Idris el peligro de que los italianos tomaran sus feudos y se olvidaran de su pacto de cooperación, valientemente huye del país y se exilia en Egipto, bajo el amparo de sus nuevos amigos, los británicos. El joven rey no tenía problema alguno en negociar con los imperios de Europa siempre que se le garantizara su vida feliz.
El valiente reyezuelo pasa 25 años viviendo cual emir en El Cairo. Desde allí controlaba a Cirenaica a través de sus hombres de confianza, radicados en Benghazi. Esperaba pacientemente su momento.

Cuando los aliados ganan a la Alemania Nazi y al eje la guerra, Idris se alegra de ver derrotados a los italianos. Sin perder tiempo se pone a la orden de Gran Bretaña y como viejo rey de papel les recuerda que el trono le pertenece, y no importa que ellos se queden con el país. El hombrecito es regresado a Libia en 1947. Inglaterra se lo echa al hombro y le da precisas instrucciones. Atención lector, aunque la historia de hoy es similar a la 1949, no estoy hablando todavía del CNT, fieles herederos de aquel lacayo.

El disfraz de rey, siguiendo el libreto británico, da el primer paso y proclama la Independencia de Cirenaica, mientras los británicos cocinan ante la recién nacida ONU la unificación libia sin oír los pareceres de las tribus de Tripolitania y Fezzan que preferían una confederación y no una unión.

En 1949 la ONU resuelve la creación del nuevo estado libio. Idris es nombrado rey del esperpento de Monarquía Federal Independiente de Libia y recibe el total beneplácito de la ONU, tal como en agosto de este año se lo dio al proclamado por la OTAN como “CNT”. Cuantas coincidencias en tan sólo 61 años. De plano Idris se aparta de la tradición árabe al asumir como rey y abandonar su estatus de emir. Prefiere ser rey como gusta en Reino Unido.

Obsérvese que el señor Sidi Idris no movió un dedo para independizar a Libia, ni siquiera a Cirenaica. Libia no fue independiente en 1949, ni en 1951, fue meramente un protectorado británico avalado por la ONU. Pasarían 20 años para que la anhelada independencia se produjera y la disfrutaran por 42 años cuando de nuevo el tramado de imperial volviera sobre su paso para restituir a los herederos del lacayo Idris en el poder.

Del 47 al 60, Idris revivió su reinado al servicio de Gran Bretaña y de un hermano de ésta, EEUU. Desde el territorio beduino era fácil controlar el Mediterráneo y la entrada a África. Los aliados ingleses establecen allí bien equipadas bases militares. Esas bases desaparecieron con Gaddafi que desde 2004 construía en su lugar un puerto de aguas profundas para servir a África, así como iniciaba una súper carretera que aspiraba surcara todo el continente de Norte a Sur, es decir de Libia a Sudáfrica, y avizoraba además un ferrocarril de esas dimensiones. Locuras de un árabe africanista que había abrazado desde 2001 la idea de una Federación de Estados de África.

Idris estaba tranquilo con el control autoritario sobre las tribus, ayudado por el poder de fuego de Occidente. Pero en 1960 del territorio desértico emana a borbotones petróleo. Las tribus reclaman que la nueva riqueza debe distribuirse en las provincias que constituyen la Monarquía Federal. Idris recibe nuevas órdenes: apagar las justas aspiraciones de las provincias. Así que sin perdida de tiempo hace aparecer una nueva constitución que crea la Monarquía Unificada, vale decir bajo su único mando (que es otro decir, pues no mandaba sino que ejecutaba).

Las trasnacionales petrolera no tardan en instalarse. La ganancia irá directamente a ellas, y a cambio mantienen los caprichos del rey y una guardia represiva que se encarga de callar por las balas cualquier protesta tribal. Idris desata, junto a la mayor corrupción de la que es capaz, la más cruel represión contra el pueblo.

De costumbres europeas, el cruel rey generó un verdadero racismo contra los subsaharianos o la gente negra como ironizaba. Esa gente estaba prohibida en su reino y pagaba con la muerte cruzar las fronteras de la Monarquía Unificada de Libia. Una limpieza étnica sin precedentes en el Norte de África se efectuó en su tiranía tutelada. Las matanzas que hoy realizan los del CNT y la OTAN contra los emigrantes de Níger, Mali, Chad, Mauritania y Sudán que viven en Libia desde la Revolución Verde son también legado de aquel tristemente celebre rey. Para Idris, Libia no era un país árabe ni africano, era del Mediterráneo europeo por tanto no podía convertirse en un refugio de emigrantes de color.

La violación a los derechos humanos por la monarquía de Idris, era pública y notaria. Era el títere fuerte desde 1911, ósea 58 años, primero al servicio de Italia y luego a las órdenes de Gran Bretaña. La bandera que adopta en 1949, que hoy vemos repetidamente, era su símbolo, que evocaba al imperio Británico y con nada que ver con el mundo Árabe. Idris odiaba el panarabismo, detectaba a Nasser y al socialismo. Solo va a tener relaciones de cooperación con los países árabes al fundarse la OPEP.

LOS OFICIALES JÓVENES Y GADDAFI

El descontento era general. El petróleo no había traído ningún progreso a Libia. Ninguna infraestructura física, ni carreteras. Menos escuelas y universidades. Para 1968 un 80 % de la población sabía leer y escribir, y eso gracias a las escuelas islamitas. Apenas una centena había logrado ingresar a alguna universidad europea, puesto que en Libia no había estas instituciones. Entre los privilegiados estuvo el joven beduino militar Gaddafi, quien estudio la secundaria en Benghazi, cuna del tirano y parte de la universidad en Londres, capital del imperio opresor. La mortalidad infantil rondaba las 100 muertes por 1000 nacidos. Imposible para la población ver un medico y el agua potable sólo era posible en los oasis. Solo Idris y su entorno vivían bien, muy bien.

En 1969, un grupo de jóvenes oficiales encabezados por el Coronel Muammar Gaddafi, derrocaron al gobierno de Idris mediante un golpe de estado incruento en septiembre de 1969. El viejo rey se encontraba en Turquía recibiendo tratamiento médico, no regresó al país. Fijó primero su residencia en Grecia para luego solicitar asilo político en Egipto, país del que obtuvo la nacionalidad en 1972.

Ninguno, léase bien, ninguno de los fieles a Idris fue perseguido, torturado y menos aún muerto. El gobierno revolucionario no dio al mundo y menos a la ONU motivo alguno para acusarlo de violento: Que diferencia a la mortandad, al holocausto de la OTAN y los idrisitas contra los libios en el reciente golpe de estado dado desde el 19 de marzo de 2011 que incluyo el magnicidio y el asesinato consecutivo de la familia Gaddafi. Toda una venganza preparada en Benghazi al mejor estilo del rey lacayo y con el poder de fuego de la OTAN.

El gobierno revolucionario realizó un juicio transparente que duró 5 años contra el rey títere. Muy diferente a los juicios sumarios ha los que han sido sometidos líderes en Irak, Rumania, por ejemplo. La dirigencia de Idris fue juzgada con el debido proceso, no se cometió un solo asesinato. No se destruyó ninguna propiedad. No se quemo un solo retrato. Toda la familia del monarca tirano fue respetada. Cirenaica no sufrió vejaciones. Ningún pro monarca fue lastimado. No existe ninguna denuncia o testimonio que diga lo contrario. Gaddafi respeto los derechos humanos de quienes habían llevado a su pueblo al borde de la desaparición. En 1974, Idris fue condenado cargos de corrupción y apropiación indebida. Moriría, tranquilamente en su segundo hogar en El Cairo, sin persecuciones políticas el 15 de mayo de 1983, a los 93 años, de muerte natural.

Pero en sus últimos 11 años de exilio dorado, luego de la muerte de Gamal Nasser activo una diplomacia personal y su incontable fortuna para torpedear al gobierno de la Revolución Verde. Tal como en 1922, no dejo de influir en su tribu de Cirenaica y desde fuera alentó a Benghazi para mantenerlo como bastión contrarrevolucionario. Con el aval de sus padrinos de Gran Bretaña e Italia logró que occidente bloqueara a la Gran Jamahiriya y declaran a Gaddafi terrorista, comunista, tirano. Idris actúo como lo hicieron hoy los que alzan la bandera monárquica, buscó el apoyo de los países de Europa Occidental.

Fue muy fácil. Gaddafi se había aliado a Nasser y cometió el gran pecado de nacionalizar la industria petrolera y minera, expulsando a las trasnacionales. Eso era imperdonable, hiciera lo que hiciera. Eso solo se paga con la muerte, como lo pagaron los mártires africanos citados al principio de este estudio.

Con Gaddafi, Libia salió de las páginas de los buenos muchachos pro imperialista. Los que conocen del Bloqueo a Cuba, pueden imaginarse lo que le ocurría a la Libia Revolucionaria. Un bloqueo trae muertes. La lucha contra un bloqueo requiere estrategias que a veces rayan en la sobre vivencia del pueblo. Quien no lo comprenda así, se equivocará de plano al intentar juzgar al Gaddafi pos desbloqueo y si vamos más cerca se equivocara al analizar los cambios que en la actualidad realiza la revolucionaria Cuba. Y se equivocaran radicalmente al punto de justificar la tragedia que hoy vive la Gran Jamahiriya Libia. Cuidado con eso, no se dejen llevar por la inmediatez y el querer ser el primero en decir algo diferente. El escenario internacional actual es escabroso como para estudiarlo con oxidadas o novedosas premisas comunicacionales.

REVOLUCION VERDE

Como varios africanos que luchaban por la independencia, Gaddafi se preparó hasta los niveles universitarios, aún recurriendo a hacerlo en Europa, pero con la convicción de liberar de verdad a su país. Porque Libia no se independizo en 1949 cuando la ONU la convirtió en un protectorado de Gran Bretaña, tal como lo ha hecho en 2011, esta vez aumentando los amos a más países de Europa. Libia fue realmente independiente a partir del 2 de septiembre de 1969. Así lo celebraron los libios en 2009, con actos llenos de alegría, de verde esperanza, de verde islamita, de verde agrario. Con desfile espectaculares donde participó todo el pueblo y representaciones de todos los países de África e invitados de Europa, América y África. En ese entonces Hugo Chávez se presentó en la Cumbre Extraordinaria de la Unión Africana realizada en Trípoli y en la sede del Libro Verde, de la que hoy sólo quedan fotos pues fue desaparecida por completo por las bombas asesinas de la OTAN.
Gaddafi miró hacia el mundo árabe y al Sur. De hecho la revolución adopta primero la bandera árabe y al morir Nasser una con variables, sin abandonar el pan arabismo. Será en 1977 cuando se establece la Bandera Verde. Entre motivos por su visión africanista, por la reforma agraria y por alusión directa al Islam, principal religión del país.
Gaddafi tiene su legitimidad al haber ganado el liderazgo de su tribu Gadadfa, la mayor del país. A partir de allí el resto de las tribus lo proclama maestro y guía espiritual. Tal proceder cultural es muy difícil de comprender por los occidentales que al hablar de democracia lo hacen a imagen de su realidad y circunstancias, sin detenerse a revisar la cultura de otros pueblos originarios. El modelo multipartidista occidental implementado a sangre y fuego en África por Europa no responde a la concepción espiritual y cultura de aquellos pueblos. Nosotros los occidentales nos negamos a entenderlo. La democracia tiene varias interpretaciones, imponerla desde un solo punto de vista es intervencionismo.

Al consagrarse la Revolución, Gaddafi plasma sus ideas fuerzas socialistas en el Libro Verde. El libro de contenido claramente socialista, es uno de los pocos documentos escritos desde una revolución para señalar el camino, en especial, en un pueblo musulmán donde la conducta pasa muchas veces por el discernimiento a discreción que hacen los que detentan el poder del Coran. La Revolución Verde siempre la tuvo muy clara con aquel documento de pocas páginas y fácil lectura.

Pocos en occidente han estudiado el funcionamiento de la democracia libia. El gobierno libio de la revolución, superó con creces las monarquías pro occidental del mundo árabe, que de manera insólita apoyaron y financiaron a la OTAN bajo la premisa de darle democracia a Libia. Para los que conocen el funcionamiento del gobierno de la Gran Jamahiriya (gobierno de las masas), podrán dar fe de la proliferación de movimientos sociales de ese país y de los contactos con similares en el mundo. Mucha gente de la que este trabajo de seguro compartió en Libia con gente de avanzada de otros países. El apoyo hasta financiero de la Revolución Verde llegó a numerosas agrupaciones sociales de África, América y Asia. La formas de organización popular están definidas den el Libro Verde y no eran letra muerta.

El Gobierno Verde dio un apoyo incondicional a los países más pobres de África, al menos 20 de ellos recibían cooperación para el desarrollo, mucho más alta que la dada por Europa, Japón y EEUU. Países que inexplicablemente dejaron sólo a la Revolución de Gaddafi, como los de África Occidental, en particular los de gobiernos islámicos que se beneficiaron de la cooperación solidaria de Libia en diversas áreas.

En lo multilateral correspondió a la visión de Gaddafi darle un decisivo impulso a la Organización para la Unidad Africana, que reunida en Sirte en 2001, cambio a Unión Africana, con una energía nueva para la resolución de conflictos y con el apoyo financiero del gobierno libio, que apostaba a un gobierno único africano, que de tan sólo imaginarlo causa pánico a Occidente. En la Cumbre Extraordinaria de la UA en septiembre de 2009, esta organización decidió cambiar su Comisión de la UA, por una Autoridad Única Africana, propuesta impulsada con vigor por Gaddafi. La Unión Europea y EEUU prendieron las alarmas, nunca África había estado tan cerca del sueño de los padres fundadores.

LA NUEVA LIBIA PAZ Y PROGRESO

La ONU siempre estuvo ensañada contra la Libia de Gaddafi. Tras las negociaciones de Idris y Gran Bretaña la sometió a terribles bloqueos económicos que sin embargo no detuvieron el progreso del país. Para la monarquía británica, Libia les pertenece desde 1947, Idris se encargo de hacérselo sentir así.

La revolución cambio definitivamente la cara del país. De 80 % en tiempos de los idrisitas el analfabetismo bajo a 5 %, de 100 x 1000 la mortalidad infantil e redujo a 16 X mil con la Revolución. El PIB Per Capita se catapultó a 12 dólares anuales y para 2010 Libia ocupaba un índice de desarrollo humano (educación, salud y economía) de 54, el más alto de África; más alto que los países del Golfo Árabe. Para que tenga una idea, Venezuela está en el puesto 75. El acceso al agua potable subió casi al 100 % gracias a la construcción de 4500 Kms de tuberías de 7 metros de diámetros que llevan agua del subsuelo a todo el país. Y podrían hacerlo por 4000 millones de años. Aunque actualmente tan monumental obra, considerada la Octava Maravilla del Mundo, está parcialmente destruida por los bombardeos humanitarios de la OTAN, al punto que Trípoli se encuentra sin suministro constante de agua. La Libia que no tenía universidades en 1969, recibía en la Revolución Verde a miles de estudiantes de todo el continente, de Asia y América totalmente gratis. Hace poco un buen grupo de jóvenes Saharauis que cursaban estudio allí debieron salir apresuradamente del país por riesgo a perder su vida, igual lo hicieron jóvenes de Nicaragua que había llegado con gran entusiasmo en octubre de 2010. Con todo seguro, entre los subsahariano que cruzaban la frontera hacia el Sur, huyendo de las bombas estaban los estudiantes que ahora quedan sin esperanza. No eran mercenarios, son jóvenes que aspiran a prepararse para ayudar a África. La OTAN no tuvo remordimiento en dejar caer sus bombas “solo mata gaddafistas” sobre las universidades. Total allí con toda seguridad podía haber uno de a tribu de los Gadadfa estudiando. Guerra preventiva.

Y cómo si fuera una pregunta de revista ¿Sabía Usted que hasta febrero 2010 Libia tenía una sobre oferta de viviendas? ¿Qué en el año 2009, por el alza de los precios del petróleo, cada familia del país recibió 15 mil dólares en efectivos para que cubriera cualquier déficit medico u otra necesidad? ¿Qué en caso de que alguna enfermedad no pudiera ser atendida en el país el gobierno se hacía, sin mayor burocracia, cargo de los tratamientos en exterior, incluyendo pasajes y manutención? ¿Qué existía un programa de becas en el exterior para aquellas carreras que no se ofertaban en el país?
Por supuesto ahora las grandes compañías europeas tendrán que construir viviendas, carreteras, hospitales, campos deportivos, edificios educativos destruidos por la OTAN, con la única finalidad de reconstruir y cobrar por ello.
Los libios no tenían razón para acabar con su paraíso. Eran felices. La venganza de los idrisitas vino como anillo al dedo a la OTAN y a la ONU. El aguerrido ejército de la Revolución combatió con el último de sus hombres. Nadie da parte de las decenas de miles de jóvenes soldados y oficiales que cayeron bajo el peso de las modernas bombas. Los propios CNTraidores se les escapó el dato de 50 mil. En la Libia se ha perpetrado un genocidio que aún no termina. En ciudades donde se dormía a puertas abiertas, hoy sus habitantes atemorizados son asaltados constantemente por “rebeldes” que disparan alegres sobre los “gaddafistas” y lo expropian de sus propiedades, violan mujeres y matan a hombres para evitar “insubordinaciones” o cobrar el hecho de seguir a Gaddafi. Son los idrisistas, aquellos a quienes la revolución no tocó ni un cabello en 1969.

PARA SUPERAR EL BLOQUEO

Para el superar el bloqueo y seguir por la senda del progreso. El Gobierno Verde idea una estrategia para eliminar el bloqueo y permitir que las importaciones de alimentos, medicamentos, bienes de capital regresen al país. Gracias a ello puede construirse el gran río artificial con empresas de Europa Occidental y Corea del Sur. Si no se rompía el bloqueo en 2003, la sed hubiese mermado la población. Sin romper el bloqueo no se hubiesen construido los grandes puertos y aeropuertos, ni hubiese estado Libia armando una de las líneas aéreas más fuertes del Sur, que ya contaba con 40 aviones de última generación que ya volaban a 23 países africanos y estaban próximo a hacer un vuelo semanal a Venezuela, contribuyendo a derribar el peaje de tener que triangular por Europa para ir a la Madre África.

Las inversiones libias llegaron a Italia cuyo Primer Ministro de manera hipócrita ofreció pagar los daños por la cruel ocupación italiana de 1911 a 1947. Son 25 mil millones de dólares que debe Italia a Libia, que pueden dar por sentado que no pagará, como si se los debiera a Gaddafi y no al pueblo libio.

Gaddafi logró romper el bloqueo. Libia se catapultó por las vías del desarrollo. La industria turística nació con fuerza. De los países vecinos vinieron los subsaharianos y egipcios a buscar trabajo, no de mercenarios sino a trabajar. Más de 3 millones desde Egipto y un número similar de los países del Sur. Todas las embajadas africanas representadas en Trípoli. Si algún país hermano no podía cubrir los gastos, el gobierno libio, comprendiendo la importancia de las relaciones regionales estaba presto a auxiliarle. La Libia Socialista de un país paupérrimo pasó a ser una potencia media, la quinta economía africana en ascenso.

Por el lado internacional el gobierno hizo una gran avanzada diplomática. En Sirte se construyó la mejor ciudad de conversiones de África, y de las mejores del mundo. Gaddafi en persona salió a predicar al mundo la necesidad de un nuevo orden mundial. De una transformación radical de la ONU y de una defensa del Sur contra el norte, seguramente al tanto de error militar que había cometido al desarmarse.

En 2009 estuvo en la ONU para gritarles que era hora de reformarla, de quitarle el poder al Consejo de Seguridad y dárselo todo a la Asamblea General. Ante los gobernantes del mundo lanzó+o contra el piso la hipócrita carta de la ONU. Se enfrentaba de nuevo a su archi enemiga, la misma que lo había golpeado y que no levantó la voz para condenar el bombardeo de su residencia en la cual murió una de sus hijas. Ignoraba Gaddafi que apenas dos años después de su presencia en la ONU está ordenaría bombardearles a los hijos y amigo y al mismo hasta la muerte. Ya en Julio había estado en uno de las tantas cumbres de los países no alineados para reclamarles tanta pasividad ante las potencias. Ese día comenzó a hablar desde el centro del escenario hasta llegar al presidio el cual el canciller egipcio le negaba solicitándole “hable desde su puesto Señor Presidente”. Gaddafi inmenso, le habló con su voz ronca “Soy el Presidente de la Unión Africana, debo hablar desde el Presidium. Cuando le toque a la Gran Jamahiriya, hablaré desde mi puesto”. Era una forma de plantearle al NOAL que era hora de hablarle de pie a Occidente y sentarse orgulloso cuando se es oído.

Ese mismo año vino a Venezuela a la II Cumbre América del Sur África. Ejercía la Presidencia Pro Tempore de la Unión Africana, y lo hacía con entereza y fuerza. En Margarita mostró su proyecto de la Organización del Tratado del Atlántico Sur, para la defensa militar y tecnológica de las dos regiones. Porque el Sur está vació de transporte, de satélites, de defensas. Mientras el Norte lo tiene todo. Explicaba Gaddafi con su mano sobre un gran mapa que sostenía el Presidente Chávez en Margarita.

Y en diciembre, de nuevo en Sirte, realiza la Cumbre Unión Europea – Unión Africana, y cierra exigiendo la desaparición de los monstruos del Bretton Wood, el FMI y el Banco Mundial. Definitivamente Gaddafi era peligroso. Allá estuvieron sus verdugos de Gran Bretaña y Francia.

Ya los había puesto en su lugar cuando obligó a Suiza a disculparse por el trato a uno de sus hijos, o cuando amenazó a la Unión Europea con no venderle más petróleo por el mal trato contra Libia.

Fue en la Cumbre de la Liga Árabe en Sirte en marzo de 2010, ejerciendo Gaddafi la Presidencia Pro Tempore de esa organización. Porque es bueno recordar que al momento, marzo de 2011, de la Liga Árabe comportarse como Idris ante la ONU, no invitaron a Libia que este año ejercía la Presidencia. Gaddafi había anunciado que la Liga Árabe debía subir el perfil y ser más combativa en la defensa de sus miembros ante el imperio e Israel. Los árabes del Golfo no soportaban las actitudes antiimperialistas del beduino. Para ellos la unidad es sólo un asunto de declaraciones.

Para entonces Europa había incluido a 188 ciudadanos libios en una lista de terroristas. Gaddafi, que comprende el poder del petróleo y la falta que le hace a Europa les dio un ultimátum: “o eliminan esa lista injusta o no les vendo más petróleo”. La Presidencia Pro Tempore de la UE, ejercida por España, se disculpó y de inmediato invalidó la lista. Gaddafi los hizo arrodillar. No olviden esto los que insisten en decir que este hombre se puso al servicio de Occidente. Dense su tiempo de investigar, Internet no muerde. Gaddafi fue consecuente hasta al final con sus ideales y posiciones. Comprendía a cabalmente su poder de negociación basado en el petróleo y lo utilizaba Lo que si es cierto es que Occidente se la juró. Los imperios no perdonan las humillaciones. Allí está Haití

El gran error de Gaddafi en esta negociación para superar el bloqueo fue la de entregar todas las armas disuasivas. De haber conservado un tercio de ella apuntando sobre los ocupantes de antaño y de ahora de Libia, ni un avión hubiese atravesado el cielo beduino. No hubo en su aburguesado entorno quien se lo advirtiera. Gaddafi conservó el poder terrestre. Jamás hubiese perdido una guerra en tierra, y de no haber intervenido la asesina OTAN hubiese recuperado al menor costo todo el país. Lecciones.

Otro error del Líder Libio fue mantener durante mucho tiempo en el gobierno a elementos que se hicieron élites y comieron de las mieles del capitalismo. Muchos de ellos están ahora al frente de alguna fracción del CNT. Pero los mantuvo de consejeros y hasta le hicieron repetir una falsa apreciación sobre la rebelión en la vecina Túnez. Por algo su último canciller saltó la talanquera. Un canciller que colocó a los principales embajadores de la Gran Jamahiriya Libia en misiones tan nodales como la ONU. Unión Africana, las capitales europeas, EEUU y otras. Un servicio diplomático a las órdenes de la traición, con sus banderas monárquicas listas para cuando llegará el momento.

Se le recuerda en Kampala, Uganda, apareciéndose con los presidentes del Caribe y los reyes étnicos de África, para decirle al mundo que la unidad y la integración deben ser más que discurso. Y que de sorpresa nos tendría en noviembre con la III Cumbre ASA que tocaba en Libia. Con él se va un pedazo de los sueños de América del Sur – África.

LA COSPIRACION

Le armaron la patraña a la Revolución Verde. SI algo le faltó a la Gran Jamahiriya Libia fue conformar un buen equipo publicitario de sus logros. Los medios occidentales posicionaron la imagen de dictador y violador de derechos humanos de este hombre. Pero en los informes de la ONU de los últimos 10 años no aparece una sola denuncia contra aquel gobierno. Libia había suscrito bajo Gaddafi todas las convenciones y protocolos internacionales sobre el tema. Estaba al día con los organismos controladores de los derechos humanos, Y cumplía con las metas del milenio. Se ha demostrado que Gaddafi no mandó a bombardear la Plaza Verde, que no hay fosas comunes en Libia, que hay participación de la mujer, que los derechos fundamentales estaban garantizados. Gaddafi ni siquiera persiguió al canalla de Idris y sus secuaces, Y en la ciudad de Benghazi la oposición actuó a sus anchas, armada hasta los dientes. A esa ciudad también llegó el progreso de la mano de la Revolución Verde. En Libia, Occidente ha ensayado todas sus tácticas modernas de guerra, que incluyen escenografías gigantes para simular la toma de Trípoli y así desmoralizar al enemigo.

La conspiración llevaba años fraguándose. El Gobierno fue minado. Los principales cargos fueron tomados como el Primer Ministro, Canciller, Interior y Justicia, Inteligencia, Petróleo y Minería. Hilari Clinton, conocedora de esto, dio la partida en aquel discurso de abril cuando “ordeno” disimuladamente a las personas que acompañaban al Líder a dejarlo. Y allí vino el goteo.

Los que se mantuvieron firmes fueron los hijos Esos de los que varios analistas que caen en la farándula y dicen “los hijos de Gaddafi se desviaron” y toda esa cantaleta que los aleja de la profundidad del caso, cayendo en lo que los medios quieren que se caiga.
La conspiración busco apoyo en la realeza árabe y la encontró rápidamente. Les convenía pues gran parte de las reservas internacionales de Libia se encuentra en el Golfo, muchísimo más que la que estaba en Europa. Los países árabes patrocinaron la invasión con el propio dinero ahorrado para su país por la administración Gaddafi. Eso en su momento debe salir a la luz pública. Ahora bien, asesinaron al hombre que tal vez administró mejor a país alguno en la tierra. Porque lo doto de infraestructura y de un IDH Alto, lo formó y es capaz de tener en reserva 200 mil millones de dólares, suficiente para que su pueblo pudiera cumplir pagos internacionales por unos 50 años.

LA DOCTRINA CONTRA EL TERRORISMO A LA DOCTRINA ANTI DICTADURA

El terrorismo ha muerto. Ya no hace falta que pongamos el repetitivo párrafo de “condenamos el terrorismo en cualquiera de su forma y venga de donde venga”.

Ya EEUU dice que mató al fantasma de Bin Laden. Ya lo que llaman Al Qaeda se unió a EEUU y tiene su pedazo de poder en Trípoli Ya ETA tiró la toalla. Ahora hay que seguir luchando contra algo. Que mejor que los dictadores. EEUU creó muchos con su Doctrina de la Seguridad Nacional en América. Europa los tuvo bien poderosos como Franco, Hitler y Mussolini.

Ya el inefable Sarkozi lo ha dicho “Buscaremos a los dictadores estén donde estén”. Y para que no haya lugar a dudas, en Internet ya aparecen mapas guías que señalan quien es dictador y quien es gobernante. Si alguien incomoda los objetivos imperiales, no importa que haya ganado elecciones limpias y observadas, será dictador. Y esos emires y reyes que gobiernan desde que nacieron son gobernantes. Van viendo.

La calificación es de los mismos que entronaron a Idris y asesinaron a Gaddafi. Aunque, cuidado, porque hay izquierdas exquisitas como la francesa que es capaz de criticar a Gaddafi y hasta de reprochar porque los demócratas no salieron corriendo a apoyar al CNT. O algunos altos políticos no cuidan sus palabras y dicen “a pesar de las criticas a Gaddafi...bla, bla”. ¿Cuáles críticas? ¿Haber hecho una estrategia para superar el bloqueo? ¿Haber firmado acuerdos con Occidente? Si eso lo han hecho muchos de nuestros países para diversificarse, para superar le dependencia. La alerta está en que occidente es vengativo y avaro. Gaddafi siempre mantuvo sus ideales humanitarios y su posición antiimperialista. Cayó en su tierra, tal como lo dijo uno y otra vez. Vio morir por goteo a sus hijos. Cuánto dolor de padre en el pecho del aquel valiente hombre de 69 años. Suplicó una y otra vez a las potencias como Rusia, China que hicieran detener los bombardeos, no para salvarse él sino para evitar que siguieran matando a su gente, como la mataba en el bloqueo. Sería cobardía diplomática no preguntar en este momento ¿Por qué China y Rusia no vetaron la resolución 1973? Tenían que hacerlo. Y con dolor preguntamos ¿Por qué Sudáfrica, Nigeria y Gabón no votaron en contra de aquella aberración intervencionista? Le deben esta explicación al pueblo malogrado de Libia, a los pueblos del mundo. Los africanos deben volver al camino de la unidad que transitaba con Gaddafi.

Gaddafi, en su estrategia para darle vida a su pueblo aceptó negociar con los traidores del CNT, hacer el juego occidental de las elecciones, distribuir el poder. Porque ni siquiera poder necesitaban los traidores que ya eran sus ministros y ocupantes de altos cargo en el sistema. Pero el CNT y la OTAN no lo querían a él, quería a toda Libia, como la tuvieron hace 42 años.

“En el mundo actual, la totalidad de los regímenes políticos son el resultado de la lucha que libran los distintos sistemas de Gobierno para alcanzar el poder, ya sea esta lucha pacífica o armada, como la lucha de clases, de sectas, de tribus, de partidos o de individuos se liquida siempre por éxito de uno de esos sistemas, individuos, grupo, partido o clase y por la derrota del pueblo, en consecuencia, la derrota de la verdadera democracia” (Mohammad Gaddafi, en el Libro Verde).

“Hice todo lo que pude para ayudar a la gente a entender el concepto de democracia real, donde comités populares dirigen nuestro país. Pero eso no alcanzó, como algunos, incluso las personas que tenían casas de 10 habitaciones, nuevos trajes y muebles me dijeron, nunca estuvieron satisfechos y tan egoístas eran que aun querían más. Fueron ellos quienes dijeron a los estadounidenses y otros extranjeros, que necesitaban "democracia" y "libertad" sin reconocer que es un sistema salvaje, donde el pez grande se come al chico, pero estaban encantados con esas palabras, sin tener en cuenta que en EE.UU., no hay medicina gratis, no hay hospitales gratis, no tienen viviendas gratis, no hay educación gratis y no tienen comida gratis, excepto cuando la gente tiene que mendigar o ir a largas colas para obtener un plato de sopa”. Testamento de Gaddafi, 27 de mayo de 2011.

Queda Gaddafi como maestro eterno de los libios, verdadero Padre Fundador de la Nación. El imperio y la monarquía han hecho retroceder a la Gran Jamahiriya Libia 42 años, que es como decir diez siglos. Los lacayos hasta le han cambiado arbitrariamente el nombre al país (obran igual en todas partes).

Necesario es estudiar la vida y obra de este gigante africano de trascendencia mundial. Que la Gran Jamahiriya Libia Árabe Popular no espere un ciclo de Idris para retomar la senda de la Independencia La lucha continúa.

“No hay alternativa para mí, tengo que sostener mi posición y si Dios quiere moriré siguiendo Su camino, el camino que ha hecho a nuestro país rico, con tierras de cultivo, con alimentos y salud y que ha permitido incluso ayudar a nuestros hermanos y hermanas africanos y árabes a trabajar aquí con nosotros, en la Jamahiriya Libia.”. Testamento de Gaddafi, el 27 de mayo de 2011.

Honor y gloria a Mohammad Gaddafi, Padre Fundador de Libia, impulsor de la Unión Africana. Mártir por la Revolución de los Pueblos.

 

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