martes, 17 de septiembre de 2013

Al Pueblo de EE.UU y Europa....¡Levántate contra la guerra basada en mentiras, que solo traerá mas odio, dolor y destrucción!

Un mensaje al Pueblo Norteamericano de Rusia


Putin se dirige al pueblo de EE.UU y aconseja al negro esclavo Obama
a romper su alianza con Alqaeda y evitar mas genocidios en Siria 
El primer ministro de la Federación Rusa (1999-2000 y 2008-2012) , Presidente de la Federación de Rusia (2000-2008 y 2012 hasta la actualidad.
Los últimos acontecimientos alrededor de Siria, me han llevado a hablar directamente al pueblo estadounidense y sus líderes políticos. Es importante hacerlo en un tiempo de comunicación insuficiente entre nuestras sociedades.
Las relaciones entre nosotros han pasado por diferentes etapas. Nos pusimos de pie unos contra otros durante la guerra fría. Pero también fuimos aliados una vez, y derrotamos a los nazis juntos. La organización internacional universal – las Naciones Unidas – se estableció entonces para prevenir que la devastación no vuelva a suceder .
Los fundadores de las Naciones Unidas entienden que las decisiones que afectan a la guerra y la paz deben suceder solamente por consenso, y con el consentimiento de los Estados Unidos el derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. La profunda sabiduría de este se ha basado en la estabilidad de las relaciones internacionales desde hace décadas.
Nadie quiere que las Naciones Unidas sigan la suerte de la Liga de las Naciones, que se derrumbó porque carecía de influencia real. Esto es posible si los países influyentes eluden a las Naciones Unidas y toman una acción militar sin autorización del Consejo de Seguridad.
La posibilidad de ataque de los Estados Unidos contra Siria, a pesar de la fuerte oposición de muchos países y los principales líderes políticos y religiosos, incluyendo el Papa, dará lugar a más víctimas inocentes y la progresividad, lo que podría extender el conflicto más allá de las fronteras de Siria. Un ataque aumentaría la violencia y desencadenar una nueva ola de terrorismo. Se podría socavar los esfuerzos multilaterales para resolver el problema nuclear de Irán y el conflicto palestino-israelí y desestabilizar aún más el Oriente Medio y el Norte de África. Podría tirar todo el sistema del derecho internacional y el orden fuera de balance.
Siria no está siendo testigo de una batalla por la democracia, sino un conflicto armado entre el gobierno y la oposición en un país multirreligioso. Hay pocos defensores de la democracia en Siria. Pero hay más de combatientes de Al Qaeda y los extremistas suficientes de todas las tendencias combatiendo al gobierno. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha designado al Frente Nusra y el Estado Islámico de Irak y el Levante, peliando con la oposición, como organizaciones terroristas. Este conflicto interno, alimentado por armas extranjeras suministradas a la oposición, es uno de los más sangrientos del mundo.
Los mercenarios de los países árabes que luchan allí, y cientos de militantes de los países occidentales e incluso Rusia, son un problema de nuestra profunda preocupación . ¿No podrían volver a nuestros países con la experiencia adquirida en Siria? Después de todo, después de los combates en Libia, los extremistas se trasladaron a Mali. Esto nos amenaza a todos.
Desde el comienzo, Rusia ha abogado por el diálogo pacífico que permita a los sirios desarrollar un plan de compromiso para su propio futuro. No estamos protegiendo al gobierno sirio, pero si el derecho internacional. Tenemos que utilizar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y creo que la preservación de la ley y el orden en el mundo complejo y turbulento de hoy es una de las pocas maneras de mantener las relaciones internacionales se deslice en el caos. La ley sigue siendo la ley, y hay que seguirla, nos guste o no. Según el derecho internacional actual, la fuerza sólo se permite en defensa propia o por decisión del Consejo de Seguridad. Cualquier otra cosa es inaceptable en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y constituiría un acto de agresión.
No cabe duda de que se usó gas venenoso en Siria. Pero hay muchas razones para creer que no fue utilizado por el ejército sirio, pero por las fuerzas de la oposición, para provocar la intervención de sus poderosos clientes extranjeros, que estarían del lado de los fundamentalistas. Los informes de que los militantes están preparando otro ataque – esta vez contra Israel – no pueden ser ignorados.
Es alarmante que la intervención militar en los conflictos internos en el extranjero se ha convertido en algo común para los Estados Unidos. Es este el interés a largo plazo de Estados Unidos? Lo dudo. Millones alrededor del mundo ven cada vez más a los Estados Unidos no como un modelo de democracia, sino que únicamente confían  en la fuerza bruta, improvisan coaliciones juntos bajo el lema de “o estás con nosotros o contra nosotros”.
Pero la fuerza ha demostrado ser ineficaz e inútil. Afganistán está sufriendo, y nadie puede decir qué va a pasar después que las fuerzas internacionales se retiren. Libia está dividida en tribus y clanes. En Irak, la guerra civil continúa, con decenas de muertos cada día. En los Estados Unidos, muchos trazan una analogía entre Irak y Siria, y se preguntan por qué su gobierno quiere repetir los errores recientes.
No importa cómo dirijan los ataques o que tan sofisticadas sean las armas, las víctimas civiles son inevitables, incluyendo los ancianos y los niños, quienes los ataques tienen el propósito de proteger.
El mundo reacciona y se pregunta: si no se puede contar con el derecho internacional, entonces debe encontrar otra camino para garantizar su seguridad. Así, un número creciente de países tratan de adquirir armas de destrucción masiva. Esto es lógico: si tienes la bomba, nadie va a tocarte. Nos queda hablar de la necesidad de fortalecer la no proliferación, cuando en realidad esto se está erosionando.
Tenemos que dejar de utilizar el lenguaje de la fuerza y volver a la senda de la civilización diplomática y al acuerdo político.
Una nueva oportunidad para evitar la acción militar se ha convertido en los últimos días. Los Estados Unidos, Rusia y todos los miembros de la comunidad internacional debe aprovechar la disposición del gobierno sirio para colocar su arsenal químico bajo control internacional para su posterior destrucción. A juzgar por las declaraciones del presidente Obama, Estados Unidos ve esto como una alternativa a la acción militar.
Acojo con satisfacción el interés del presidente en continuar el diálogo con Rusia sobre Siria. Tenemos que trabajar juntos para mantener viva esta esperanza, como acordamos en el Grupo de los 8 reunión en Lough Erne en Irlanda del Norte en junio, y dirigir la discusión hacia las negociaciones.
Si podemos evitar la fuerza contra Siria, esto mejorará el ambiente en los asuntos internacionales y fortalecerá la confianza mutua. Para nosotros será un éxito compartido y abrir la puerta a la cooperación en otras cuestiones fundamentales.
Mi relación laboral y personal con el presidente Obama está marcada por una creciente confianza. Te lo agradezco. Estudié cuidadosamente su discurso a la nación el martes. Y yo prefiero estar en desacuerdo con un caso que hizo el excepcionalismo estadounidense, afirmando que la política de Estados Unidos es “lo que hace que Estados Unidos sea diferente. Es lo que nos hace excepcionales.” Esto es extremadamente peligroso para animar a la gente a verse como algo excepcional, sea cual sea la motivación. Hay países grandes y países pequeños, ricos y pobres, los que tienen una larga tradición democrática y aquellos todavía siguen encontrando su camino a la democracia. Sus políticas son diferentes, también. Todos somos diferentes, pero cuando pedimos las bendiciones del Señor, no debemos olvidar que Dios nos creó iguales.
Por: Vladimir Putin

Tomado de Mathaba




Un respiro para Siria 

pero EEUU sigue con sus planes

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados"

Cuando ya el presidente de los EEUU Barack Obama estaba por desatar su descabellado “ataque limitado” contra Siria, poniendo en peligro no solamente al Medio Oriente sino la paz en el mundo entero, apareció como por milagro la propuesta del presidente de Rusia, Vladimir Putin de desmantelar el arsenal químico de Siria y así acabar con los pretextos para una nueva guerra inminente en la región.

El problema con los milagros es que son muy raros en este Siglo XXI de arrogancia y vanidad pues duran muy poco. Mientras la propuesta de Putin ofrecía una salida honorable a Barack Obama del serio enredo en que se metió bajo la influencia de sus halcones iluminados, la Casa Blanca anunciaba el inicio del suministro de armamento a los “rebeldes” sirios y por supuesto a sus carniceros de al Qaeda.

A la vez el presidente de Siria, Bashar al-Assad, quien aceptó la propuesta de Rusia de poner su arsenal químico bajo el control internacional para evitar así el ataque norteamericano, puso también sus condiciones, diciendo que el desarme químico de Siria podría llevarse a término y ser aceptable “cuando EE.UU. deje de amenazar, buscar una agresión y cuando cese el suministro de armamento a los terroristas”.

Por supuesto, Washington jamás aceptará estas condiciones pues tiene un plan preconcebido desde hace más de 10 años de no dejar independiente ningún país en el Medio Oriente para evitar el surgimiento de nuevos nacionalistas y populistas en la región, así como fue el ex presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser entre 1952 y 1970. En realidad, solamente así podrán tener un control absoluto de los enormes recursos energéticos que poseen la mayoría de los países árabes.

El respiro que ofreció el presidente Putin le llegó a Washington como un salvavidas, pues EEUU no está listo para esta aventura bélica contra Siria. Primero, la clase política norteamericana no está convencida de la necesidad de una nueva guerra de impredecibles resultados. Segundo, La Cámara de Representantes no habría tenido quórum para autorizar una acción bélica contra Siria. Tercero, casi un setenta por ciento de los norteamericanos se han pronunciado en contra el nuevo plan bélico de Barack Obama. Cuarto, excepto a su fiel servidor, el presidente de Francia Francoise Holland, Washington no ha sido capaz de formar una fuerte coalición para iniciar su “ataque limitado”. Quinto, la cumbre del G-20 en San Petersburgo mostró un gran desacuerdo entre los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) opuestos al ataque militar norteamericano contra Siria y el G-7 (EEUU, Canadá, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón). Sin embargo, Alemania, Italia y el Japón no mostraron un gran entusiasmo por la guerra y el parlamento británico prohibió al gobierno participar en la nueva empresa bélica de Barack Obama.

Sexto, Washington no ha logrado convencer a la opinión pública mundial sobre la culpabilidad del régimen de Siria por el uso del gas sarín en un suburbio de Damasco. Séptimo, las fuerzas de oposición, que Washington bautizó como “rebeldes”, no están unidas y están envueltas en permanente rivalidad en términos étnicos, religiosos e intereses locales. Octavo, en contraste a la oposición, el gobierno de Assad goza del apoyo de la mayoría de la población y de sus Fuerzas Armadas que cuentan con 250.000 militares bien entrenados y armados. Noveno, Damasco tiene asegurada la ayuda de Irán, Líbano, Rusia y posiblemente la de China.

Teniendo en cuenta todas estas condiciones y el fracaso de su show mediático, acusando a Siria ser culpable por “el uso de armas químicas contra la indefensa población civil”, Washington ha tenido que aceptar por el momento el Plan de Putin. En realidad esta idea fue discutida durante el encuentro privado entre los dos líderes que asistieron a la reunión del G-20 en San Petersburgo. Después fue lanzada a la opinión mundial como una iniciativa propia del secretario de Estado, John Kerry y posteriormente presentada por el presidente Putin, usando el diario New York Times a fin de “dirigirse directamente a los ciudadanos y personalidades políticas estadounidenses”. Dijo que “Partimos del principio que en el mundo actual, complejo y lleno de turbulencias, mantener el orden legales uno de los pocos métodos para evitar que las relaciones internacionales se hundan en caos”.

Afirmó también que “No defendemos al gobierno sirio sino el derecho internacional” haciendo advertencia que utilizar la fuerza por fuera de la legítima defensa o del marco de una decisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “es inaceptable” y “constituiría un acto de agresión”.

También advirtió al pueblo norteamericano que “En la cabeza de millones de personas del planeta EEUU no es un ejemplo de democracia sino un jugador que apuesta exclusivamente a la fuerza brutal”.

Sin duda alguna fue una buena jugada del presidente Putin que proyectó a Rusia como un importante actor geopolítico en el actual laberinto internacional y al mismo tiempo hizo tranquilizar a las elites rusas – abiertamente pro norteamericanas, que tenían miedo a un brusco enfriamiento de las relaciones con Norteamérica.

También Vladimir Putin dio una lección a la prensa rusa, la mayoría de cuyos representantes nunca han ocultado su admiración por los EEUU. Ellos anunciaban que Rusia iba a entregar Siria igual como lo hizo con Libia debido a la incuestionable superioridad norteamericana. Para muchos medios de comunicación rusos al servicio de los globalizadores, Putin es considerado como débil mientras que Obama es muy fuerte. Resultó algo diferente. Por algo Winston Churchill dijo en 1939 que “Rusia es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”.

A primera vista, la propuesta de Rusia de poner armas químicas que posee Siria bajo el control internacional y previa adherencia del gobierno de Bashar al-Assad a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW) es razonable y viable. Pero inmediatamente surge un serio problema para Siria: al deshacerse de sus armas químicas, el país perderá su poder disuasivo que haga contrapeso a las armas nucleares y químicas que posee Israel lo que podría alentar el belicismo de Tel Aviv. Para restaurar el actual muy precario equilibrio militar en el Medio Oriente, Irán se vería obligado a obtener sus armas nucleares.

Varios años antes de su muerte, el líder libio Omar Gaddafi para congraciarse con la OTAN, es decir EEUU, desmanteló su programa nuclear y su sistema de defensa antiaérea. Lo que pasó después ya lo saben todos, su país fue bombardeado y Gaddafi fue horriblemente linchado frente a los ojos del mundo. Actualmente, de acuerdo al Boletín de los Científicos Nucleares, Israel posee alrededor de 400 bombas atómicas y tiene un abundante depósito de armas químicas que usó en 2006 durante la invasión a Líbano.

El 17 de enero del 2009 cuando atacó Gaza usó fósforo blanco que es un arma química prohibida para atacar zonas pobladas. Según un documento desclasificado de la CIA, Israel posee su arsenal químico y biológico junto con el nuclear en un área del desierto de Negev. Teniendo en cuenta que el país nunca ratificó la Convención sobre la prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su Destrucción, existe un peligro latente para Siria, Palestina, Irán o Líbano.

Y ni que hablar del protector e incondicional aliado de Israel, EEUU. El cinismo de Barack Obama ya superó a definición académica sobre “desvergüenza, imprudencia” cuando hace declaraciones como la reciente referente a Siria:”El uso de armas químicas viola las leyes de guerra”. Parece que el Premio Nobel de la Paz se olvida que Norteamérica lanzó entre 1962 y 1971 más de 20 millones de galones del agente naranja (75.708236 litros) sobre Vietnam, Cambodia y Laos. En informe del Senado estadounidense de 1970 se decía que cada vietnamita fue expuesto a 2,7 kilos de dioxin.

Tampoco se acuerda el presidente Obama que en 1997 EEUU se comprometió a decomisar 31.000 toneladas del gas sarín, VX (agente nervioso), gas mostaza, y otros agentes químicos en 10 años. En 2007 pidió una extensión de cinco años a la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas y en 2012 declaró que recién en 2021 cumplirá con su compromiso. Mientras tanto el Pentágono puso en marcha su proyecto de armas biológicas que podrían borrar de la faz de la tierra pueblos enteros. No hay que olvidar que había sido el occidente y en particular EEUU y la Gran Bretaña eran los que entregaron a Siria armas químicas en contrapeso a las armas nucleares de Israel. Todo esto se quedó en el olvido debido a los cambiantes intereses nacionales de Norteamérica y de sus globalizadores iluminados.

Groucho Marx tenía razón cuando dijo que “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Vicky Peláez  

Ria Novosti









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