miércoles, 15 de febrero de 2012

La historia y la verdad esta del lado los antiimperialistas de Libia y Siria. Bahrein y Tunez enredados en la vergüenza neocolonial auspiciada por la ONU y ejecutada por la OTAN


Una historia de dos países: Bahréin y Libia


Hace un año, dos países musulmanes – Bahréin y Libia – fueron puestos en “modo primavera árabe”. Las revueltas comenzaron en Bahréin, un país alineado a los intereses occidentales, el 14 de febrero de 2011. Al día siguiente se desató una revuelta seguida por una guerra e invasión contra la nación Libia de Muammar Gaddafi, un país soberano que no estaba alineado con intereses extranjeros.
La pregunta clave es: ¿Por qué Libia y sus líderes fueron completamente avasallados, bombardeados y asesinados por las potencias occidentales utilizando el engaño de la Resolución 1973 de la ONU seguido por las fuerzas de la OTAN, mientras que a Bahréin se le dio un tratamiento tan suave basado en la comprensión, paciencia y buena voluntad occidentales?
Antes que nada, cabe resaltar que Bahréin y Libia literalmente flotan sobre petróleo. Naturalmente, los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia – y los muchachos de las grandes petroleras ExxonMobil, Texaco, BP, Shell, Total, ENI, Elf, Chevron que financian y controlan esos gobiernos – jurarán y perjurarán que esto no tiene nada que ver con el petróleo. ¡Que todo lo que ellos quieren es ver a los árabes disfrutar de la “democracia”, los “derechos humanos” y del “comercio libre”!

El caso de Bahréin

Manejada por un rey – Shaikh Hamad bin Isa Al Khalifa – y su tío primer ministro Shaikh Khalifa bin Salman Al Khalifa, el gobierno de Bahréin (casi íntegramente en manos de la familia Al Khalifa) inmediatamente reprimió a los manifestantes con inusitada violencia. Tanta, que un mes después (marzo 2011) Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos enviaron tropas para “restaurar el orden”…. y para que EE. UU. pudiera volver a sonreír…
Más torturas, más derramamiento de sangre… Un informe independiente emitido en noviembre pasado por la Comisión de Investigación Independiente de Bahréin concluyó que el gobierno sistemáticamente tortura a prisioneros, comete graves violaciones contra los derechos humanos y se rehúsa a permitir el ingreso al país de organizaciones internacionales de derechos humanos. Por alguna razón, esto jamás parece molestar a los Obama, Cameron y Sarkozy de este mundo. En un momento dado, las cosas se pusieran tan feas que el presidente Obama despachó a su entonces ministro de defensa Robert Gates a Bahréin para ver qué diablos estaba pasando…
Pregunta: ¿Por qué envió EE. UU. al jefe del Pentágono a Bahréin en lugar de, por ejemplo, a la secretaria de Estado Hillary Clinton, quien a mediados de marzo del 2011 visitó Túnez y Egipto para asegurarse que en esos países se instalara “el tipo de democracia que nosotros queremos ver”?
Respuesta: Porque en Bahréin se encuentra la sede de la Base Naval del Comando Central de los Estados Unidos que alberga su Quinta Flota.
De manera que, queridos rey y primer ministro Al Khalifas: tómense su tiempo, rómpanle la cabezas a todos los manifestantes que resulte necesario, ordenen sus asuntos y por favor asegúrense que nuestra flota esté bien y contenta…
Fin de la historia.

El caso de Libia

Libia era gobernada desde largo tiempo por un líder popular y revolucionario – Muammar Gaddafi – quién en la última década de su gobierno había iniciado un reacercamiento con las potencias occidentales y estaba implementado una gradual (¡demasiado gradual!) transición sucesoria a favor de su hijo mayor, Saif al Islam, hombre culto y bien formado.
Gaddafi llegó a organizar reuniones y cumbres con sus socios europeos en una de las cuales – la Cumbre de la Liga Árabe realizada en su ciudad natal de Sirte en septiembre del 2010 – ¡el entonces primer ministro italiano Silvio Berlusconi llegó a besar el anillo a Gaddafi, al mejor estilo de la mafia siciliana!
Pero todo eso llegó demasiado tarde. Los Gaddafi cometieron el peor error que puede cometer un país hoy en día: confiaron en las potencias occidentales. ¡Hay una gran lección en esto!
Contrariamente a Bahréin, que es la sede de las fuerzas navales estadounidenses en la región; o de Egipto, que está alineado con los intereses geopolíticos de Israel; o de Arabia Saudita, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, que son verdaderos campos de juego para las grandes petroleras occidentales, la Libia de Gaddafi usaba sus ingresos petrolíferos en beneficio del pueblo libio.
También tenía un banco central totalmente independiente de las injerencias del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, del Goldman Sachs, del Banco Central Europeo, del FMI, de JPMorganChase, HSBC…

Hasta habían llegado a planear el uso de una nueva moneda de oro – el Denario Oro, con verdadero valor intrínseco – para comercializar el petróleo norafricano, lo que hubiera desplazado las monedas-papel sin valor intrínseco como el dólar estadounidense y el euro, ambos enormemente erosionados para salvar a los megabancos que gobiernan a Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, cosa que hoy China ha comprendido tan claramente. En pocas palabras, Libia era un país soberano, cosa intolerable para las potencias occidentales…
Para colmo de males, ni bien empezaron las revueltas hace justo un año, lo primero que hizo Gaddafi fue acusar a uno de los hijos favoritos de Occidente: Osama bin Laden y su Al Qaeda! Sí, ya se: parece que los medios occidentales olvidaron informarnos que el primer país que emitió una orden de detención internacional a través de Interpol contra Osama bin Laden fue… ¡Libia!
Efectivamente, Gaddafi ordenó esa medida luego que Osama y sus traviesos muchachos de Al Qaeda entrenados por la CIA asesinaran a varios alemanes en Libia por allá del año 1998 (sólo el canal de noticias SkyNews lo mencionó discretamente el 2 de mayo del 2011).
Claro, aquello fue antes de que se empezara con la cantinela de “Al Qaeda bombardeó nuestras embajadas en Kenia y Sudan, voló el destructor USS Cole, y llevó a cabo los ataques del 11 de septiembre del 2001”.
¡Pequeño papelón embarazoso para EE. UU., Reino Unido e Israel! Especialmente ahora que Al Qaeda une sus fuerzas a los “luchadores por la libertad” sirios en contra del presidente Assad…
¡Casi se los puede ver peleando codo-a-codo junto a los senadores estadounidenses John McCain y Joe Lieberman, quienes recientemente hicieron un apasionado llamamiento al gobierno de Obama para que EE. UU. “le dé armas a los rebeldes sirios”.
¡Qué extraño mundo! ¿No? Todas estas revueltas violentas, bombas, guerras civiles, invasiones y asesinatos en nombre de la “democracia” y la “libertad”, donde las potencias occidentales y sus multimedios globales pretenden decirnos con su poderosa voz quienes son los “buenos” y quienes los “malos”, pero…
¿Están hoy los árabes mejor que hace un año? ¿Son más felices hoy los egipcios y los bahreiníes? ¿Están mejor hoy los libios, sirios y yemeníes? ¿Les llegó la “primavera árabe” a los pobres palestinos?
¿Hay hoy más paz, soberanía y verdadera democracia en esa atribulada región del planeta?
Que el lector dé una segunda mirada a lo que está ocurriendo en Medio Oriente y en el mundo; que piense con su propio cerebro y no con el cerebro de los Dueños del Poder Global… Verá entonces que las cosas son muy distintas a lo que nos quieren hacer creer.
Adrian Salbuchi para RT en Español

Siria, la nueva Libia


Hasta hace poco en Irak un Kalashnikov se vendía por 100 dólares. Ahora cuesta por lo menos 1.000 dólares y más probablemente 1.500 (¡qué tiempos aquellos en los que los suníes que se sumaban a la resistencia en 2003 podían comprar por 20 dólares un Kalashnikov falso fabricado en Rumania!).

El destino preferido del Kalashnikov a 1.500 dólares en 2012 es: Siria. Red: al Qaida en el País de los Dos Ríos, también conocida como AQI. Receptores: yihadistas infiltrados que operan codo a codo con el Ejército Libre Sirio (ELS).

También van y vienen entre Siria e Irak los atentados con coches y suicidas, como en los recientes atentados en los suburbios de Damasco y el atentado suicida del viernes pasado en Alepo.

¿Quién podía pensar que lo que la Casa de Saud desea en Siria –un régimen islamista– es exactamente lo mismo que desea al Qaida?

Ayman “El Cirujano” al-Zawahiri, número uno de al Qaida, en un video de ocho minutos titulado “Adelante, leones de Siria”, acaba de reclamar el apoyo de los musulmanes de Iraq, Jordania, el Líbano y Turquía para derrocar el “régimen pernicioso, canceroso”, de Bashar al-Asad. Habían estado reaccionando, concretamente, incluso antes de que apareciera El Cirujano. No solo ellos, sino también los “combatientes por la libertad” libios especialmente trasplantados, conocidos previamente como “rebeldes”.

¿Quién podía pensar que lo que OTANCCG (OTAN-Consejo de Cooperación del Golfo) quiere para Siria es exactamente lo mismo que quiere al Qaida?

De modo que cuando el régimen de Asad, a pesar de todas sus espantosas ofensivas militares que causan víctimas esencialmente entre los civiles atrapados en los fuegos cruzados, dice que combate contra “terroristas”, no está exactamente falseando la verdad. Incluso esa omnipresente entidad proverbial, el “funcionario estadounidense” anónimo, culpa a AQI de los recientes atentados. Lo mismo vale para el Ministro del Interior adjunto de Irak, Adnan al-Asadi: “Tenemos información de inteligencia de que una cantidad de yihadistas iraquíes fueron a Siria”.

Por lo tanto si Siria no ha podido ser la nueva Libia en el sentido de una resolución de la ONU para autorizar bombardeos humanitarios de la OTAN –vetada por los miembros del BRICS Rusia y China– Siria es una nueva Libia en el sentido de los vínculos repugnantes entre los “rebeldes” y los yihadistas-salafistas de la línea dura.

Y como a Occidente le encanta una situación en la que no puede perder, no importa que sea prefabricada, eso también podría convertirse en el casus belli perfecto para una intervención del Pentágono –para liberar Siria de una “al Qaida” que nunca estuvo allí, para empezar-. Recordad, a pesar de todo el alboroto sobre el “pivoteo” del Pentágono y el gobierno de Obama desde Medio Oriente al Este de Asia, la guerra global contra el terror (GWOT, por sus siglas en inglés), rebautizada por Obama como “operaciones de contingencia en el exterior” (COT), sigue vivita y coleando.

Libérame para poder matar a gusto

El año pasado, Asia Times Online informó ampliamente de que Libia “liberada” –“liberada” por los denominados rebeldes de la OTAN– caería en un infierno de milicias. Es exactamente lo que está sucediendo: por lo menos 250 milicias diferentes solo en Misrata, según Human Rights Watch, actúan como policías de turno, jueces y exterminadores, todo en uno. No existe un Ministerio de Justicia del que se pueda hablar en la Libia “liberada”. Si vas a la cárcel, terminas muerto; y si eres un africano subsahariano, te dan una bonificación de amplia tortura en unresort liberado antes de sufrir la misma suerte.
En Siria, como en Libia, asunto estratégico para el eje de la Casa de Saud/Catar, se ha frustrado toda posibilidad de un diálogo real entre la insurrección (armada) y el régimen de Asad. Después de todo el objetivo clave es el cambio de régimen. Por lo tanto lo que domina es la burda propaganda en medios árabes controlados en gran parte por saudíes o cataríes.

Por ejemplo, el elogiado Observatorio Sirio de Derechos Humanos basado en Gran Bretaña, que vomita interminables estadísticas sin confirmar sobre las “masacres” gubernamentales –e incluso “genocidio– obtiene sus fondos de una entidad de Dubai financiada por siniestros donantes occidentales y del CCG.

Como un extra, el interminable discurso non-stop de la “oposición” guía como un puntero láser la cobertura de los medios corporativos occidentales. CNN atribuyó el atentado de Alepo a “terroristas”, entre comillas; imaginad la histeria si se tratara de la Zona Verde de EE.UU. en Irak atacada por la resistencia suní a mediados de los años 2000. La BBC realmente creyó el sesgo de los Hermanos Musulmanes sirios según el cual el gobierno sirio atentó contra sí mismo; sería cómo si el Pentágono se atacara en la Zona Verde. En cuanto a los medios árabes –controlados en gran parte por saudíes y cataríes– han ignorado totalmente la conexión AQI.

La Liga CCG –conocida previamente como Liga Árabe– después de atentar contra su propio informe sobre Siria porque no se ajustaba a la narrativa prefabricada de un régimen “maligno” que bombardea unilateralmente a su pueblo, pregona ahora un plan B supuestamente humanitario: una misión conjunta árabe/Naciones Unidas de mantenimiento de la paz para “supervisar la ejecución de un alto el fuego”. Pero que nadie se equivoque: la agenda sigue siendo el cambio de régimen.

El príncipe Saud al-Faisal, ministro de Exteriores de Arabia Saudí, ha estado diciendo lo que tenía que decir, excluyendo una intervención humanitaria. Al mismo tiempo, es refrescante oír cómo la tan progresista Casa de Saud censura la “falta de compromiso del gobierno sirio” y pontifica que “lo que se presencia en Siria no es una guerra racista, ni sectaria, ni de guerrillas, sino una purga masiva sin ninguna consideración humanitaria”.

Imaginad las “consideraciones humanitarias” de la Casa de Saud si surgiera un movimiento pro democracia en la provincia oriental de mayoría chií (lo hizo, y fue implacablemente reprimido). Mejor todavía: mirad lo “humanitarios” que fueron en su invasión de Bahréin.

La agenda OTANCCG sigue siendo la misma: cambio de régimen por cualquier medio. Incluso el guerrero en jefe, el propio presidente estadounidense Barack Obama, lo dijo. Los acólitos del CCG reaccionarán de la mejor manera posible. De modo que hay que esperar el espectáculo de una inflación de Kalashnikovs atravesando fronteras, más atentados con bombas, más atentados suicidas, más civiles atrapados en el fuego cruzado y la lenta e inmensamente trágica fragmentación de Siria.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surgeSu nuevo libro, recién aparecido, es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com .


Los lazos tribales se enredan post-Gaddafi de Libia


Trípoli - Cuando Muammar Gaddafi tomó el poder en 1969 se comprometió a eliminar el tribalismo y unir a Libia.
Pero a lo largo de los próximos 42 años - sobre todo cuando su popularidad vaciló - Gaddafi, sucumbió a la tentación de jugar con las lealtades tribales y las rivalidades para reforzar su control.
Ahora él está muerto, los libios que esperan su levantamiento puede traer una democracia moderna preocuparse sobre el papel de las tribus innumerables que, para muchos de ellos, siguen siendo importantes para su identidad personal.
Bandas armadas de la tribu están entre los cientos de milicias cuyas rivalidades están socavando los líderes provisionales, mientras se preparan las elecciones, y cuando se trata de votar, las lealtades tribales, pagado por Gadafi, puede ayudar a algunos de sus partidarios viejos ser elegido.
Sin embargo, el debilitamiento de los lazos de parentesco antiguos que ha llegado con vida en la ciudad, y los resentimientos a figuras tribales que tomaron el dinero de Gadafi para avanzar en sus propias pretensiones de liderazgo, puede significar una reducción del papel de las tribus en la nueva Libia.
Pocas tribus inspirar a más preguntas que la Warfalla, por su propia cuenta más grande de Libia.Se acaparó los titulares el mes pasado cuando combatientes en su fortaleza del desierto, Bani Walid, tomó una milicia pro-gubernamental, mató a seis hombres y tiró de Trípoli de la ciudad, la instalación de un consejo local dominado por Warfalla.
Los rivales acusaron a la Warfalla de Bani Walid de luchar por un retorno al antiguo régimen, una acusación que niegan enfáticamente.
Lealtades tribales expresadas en la batalla pronto se hizo eco en las urnas. Al menos esa es la queja de los que tratan de alinear los partidos políticos en una elección en junio en la que, temen, las reglas de la votación puede favorecer a los individuos que pueden llamar las simpatías tradicionales dentro de su tribu para ser elegido.
Independientes 60%
"Gadafi tanto poder difuso en las tribus y el dinero utilizado para crear lealtad en las tribus", dijo Wasila al-Ashriq, que dirige una llamada de partido islamista al-Umma, que describe como moderado.
"Mi temor es que las personas que Gadafi creados como los líderes de estas tribus serán elegidos porque tienen influencia", dijo a Reuters. Algunos de los que tomaron el liderazgo tribal con Gadafi, agregó, deben su importancia a su lealtad al dictador, en lugar de los tradicionales códigos jerárquicos.
Bajo la nueva ley electoral, tres de cada cinco asientos en la Asamblea Nacional están reservados para aquellos que se ejecutan sin vínculos partidistas como independientes. 
Partes, que están luchando para formular políticas y darse a conocer a los votantes después de cuatro décadas de gobierno de un solo hombre, puede impugnar sólo el 40% de los escaños.
"Las cifras tribales todavía tiene una ventaja sobre los partidos políticos", dijo Ashriq de al-Umma."La política de partidos es una nueva idea en la mente de los libios. Gaddafi dijo que las personas que se unen a los partidos son traidores, y después de 40 años, algunos libios que esta es una cita directa del Profeta."
Las personas que pueden jactarse de importancia local que no se basa en la lealtad tribal también se espera que lo haga bien en el sistema de votación - la rivalidad entre las ciudades de Libia, las ciudades y regiones es un factor poderoso en la política de posguerra.
Pero en todo el país, las tribus que cuenta.
Sin embargo, la cantidad de ejercer el poder real de los líderes tribales libios en común - y cómo unió a las tribus son - es discutible. 
El tribalismo menguante
Muchos ven en la afiliación tribal simplemente como un "club de viejos amigos", muy útil para asegurar el empleo y los servicios públicos, tanto puestos de trabajo y el bienestar en Libia dependen en gran medida el estado rico en petróleo.
El parentesco tribal ha sido en decadencia, como en otras partes del mundo, debido a la propagación de la educación y la urbanización que se ha separado a las personas de las zonas donde las tribus pueden trazar líneas de ascendencia de nuevo en la bruma de la historia de Libia.
Omar al-Majdoub, un historiador de Libia, dice que los días de una tribu de Libia han terminado, especialmente para la Warfalla, y que el levantamiento en Bani Walid fue un evento parroquial y aislado.
"No hay tal cosa como un liderazgo para Warfalla más, las condiciones sociales y económicas han difundido el grupo fuera de su centro geográfico", dijo en una entrevista.
El Warfalla, dice, es en realidad una confederación de alrededor de 50 sub-tribus repartidas por vasto territorio de Libia y miembros de la tribu Warfalla en Bani Walid podría no estar alineado de manera significativa con los miembros de la misma tribu en otras partes de Libia para presentar una amenaza creíble fuera de su fortaleza.
Durante la guerra civil del año pasado, de hecho, la Warfalla dividir.
Bani Walid fue uno de los últimos bastiones de los combatientes de Gadafi - la generación de algunas de las sospechas acerca de sus lealtades actuales. 
Sin embargo, muchas figuras Warfalla líderes de todo el país se había unido a los rebeldes a principios de en el levantamiento - incluyendo, por ejemplo, Mahmud Jibril, el rebelde durante la guerra en primer ministro. 
Manipulado
Números de Warfalla, como los de otras tribus, también están en disputa. Muchos de los de Warfalla linaje, que puede mostrar su identidad tribal en su nombre como "al-Warfalli", prefieren que sus hijos a buscar los matrimonios dentro de la tribu o el deleite en los cuentos ancestrales de valor y el honor, se repetirá la afirmación de que la tribu cuenta con un millón de miembros - Libia plenamente uno de cada seis.
Pero Grira Zargoun Nasser, profesor de la Universidad de Trípoli, y él mismo nació en la tribu, las llamadas que infla: "¿Qué dice la gente sobre el tamaño de Warfalla no es cierto", dijo.
"El número real es de alrededor de 400 000", dijo, a pesar de contar no es nada fácil, sobre todo porque entre el matrimonio y una relevancia cada vez menor de la identidad tribal en las grandes ciudades puede dejar muchos libios menos comprometidos a una tribu u otra.
"El régimen anterior trató de magnificar la importancia percibida de esta tribu, que se posiciona como un aliado", dijo Nasser.
El tribalismo se vio ampliamente utilizada por Gadafi en las fuerzas armadas, donde se aseguró a cada uno de los pocos más o menos de las mayores tribus comparten posiciones en los servicios de seguridad y militares. 
Aparte de la Warfalla, las tribus más importantes incluyen el Magarha y la Gaddadfa, propia tribu de Gadafi.
Al mismo tiempo, dijo Nasser, que fomenta las rivalidades entre las diversas tribus dentro del ejército, como una protección contra un grupo que esté en condiciones para derrocarlo. 
En 1993, un grupo de oficiales del ejército de la Warfalla intentó un golpe de estado y ellos y sus socios tribales sufrido represalias sangrientas. 
Desacreditado
La manipulación de las viejas prácticas tribales de Gadafi pudo haber prolongado la vida de estas ideas, en comparación con la disminución de los otros estados árabes, pero también puede haber ayudado a desacreditarlos. Nasser dijo que vio a las tribus que no supone un peligro para una nueva Libia.
En las calles de Trípoli, un puerto en expansión mediterránea que es el hogar de un tercio de la población de Libia, pero donde los vecindarios locales todavía están a menudo dominadas por una o otra tribu, los vínculos entre el parentesco y la política siguen siendo de actualidad.
Un hombre llamado Adil, que vende artesanías, se identifica por su nombre de la familia tribal, al-Warfalli, y se muestra reacio a hablar sobre cómo exactamente va a votar en junio. 
Pero deja en claro que buscará orientar a las personas en posiciones tradicionales de la confianza: ".. Las elecciones son algo nuevo para nosotros los libios No hemos tenido esto antes y no se educa al respecto"
Hamza, un comerciante de 32 años de edad, quien también utilizó su nombre tribal - al-Marghari - estaba convencido, sin embargo, que el tribalismo podría ser divisiva y sus jefes no podían contar con su apoyo: "Debemos votar por el individuo", , dijo. "No es la tribu."



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