domingo, 14 de octubre de 2012

Bani Walid símbolo heroico de la Dignidad y Valentía del pueblo Libio


Beni Walit verguenza 
para la onu, otan y eeuu


Allí, en Beni Walid, una pequeña ciudad de Libia, se ofendió inescrupulosamente a la Humanidad. No hubo pudor, ni lástima, ni tan siquiera un ápice de vergüenza. Allí se revivió a Hiroshima y a Nagasaki; se revivieron Sabra y Shatila; se repitió el holocausto judío y los asesinatos masivos en aldeas latinoamericanas; se puso un indecoroso precio a la vida. Se nos vendió el alma al Diablo.

¿En dónde quedan los escrúpulos de los seres humanos? ¿En dónde está su respeto a la vida? ¿Y la ternura? ¿Y el humanismo? ¿Y el amor al prójimo? ¿Y nuestras creencias? Allí se nos mató a la conciencia. Allí se martirizó a Cristo. Allí se ofendió a Dios, a Jahveh, a Alá, a Buda, a Mahoma, a nosotros mismos. Allí se le dio la espalda a todo en lo que creemos.

El macabro genocidio cometido ante el mundo, pletórico de sadismo e indolencia, nos debe hacer reflexionar si bien vale la pena pertenecer a la raza humana o, si tal vez, convivimos con bestias que se arrodillan en las Iglesias y oran, hipócritas, extendiendo sus manos llenas de sangre. Bestias capaces de usar palabras como "democracia", derechos humanos", "libertad", para justificar sus crímenes.

Yo, consternado, no puedo ser cómplice de esta barbarie. ¡No me puedo callar! Y no me importa que el mundo permanezca indiferente, cómplice y en silencio, por miedo a la represalia del perpetrador de estas injusticias, por simple temor a no ser escogidos como próximo objetivo para las masacres, por cobardía y sumisión ante los poderosos.

La ONU es indiferente. La OTAN es indiferente. Estados Unidos es indiferente. El mundo todo, engañado por los grandes medios de comunicación indiferentes, nos hacen a todos cómplices indiferentes.
  
¿Los culpables? Son muchos  y tienen nombre. Pueden, incluso ser identificados. Los culpables son los que pusieron las armas en manos de los asesinos, los que les entregaron el gas Sarin, el fósforo vivo, y usaron a la prensa para satanizar y ocultar. Los culpables son los que argumentaron derrocar supuestos represores para convertirse ellos mismos en represores. Los culpables son los que usaron a mercenarios sin alma o fueron ellos mismos a matar con saña y brutalidad. Cuando la OTAN y USA lanzaron a sus sangrientos mercenarios qataríes y de otros países árabes a Beni Walid, esgrimieron el argumento de que era un refugio de gadafistas y que allí no había inocentes. La verdad era otra, diferente al argumento utilizado de que allí se ocultaba el supuesto ajusticiador de uno de los desalmados asesinos de Muhamar Al Gadafi, nada menos que Omran Shaban, asesino y drogadicto, fallecido en Paris luego de ser trasladado desde Misratah.

Muchos murieron en Beni Walid, particularmente niños. Todo se empleó para asesinar, para mutilar y para dañar la carne humana: gases venenosos, bombas de uranio empobrecido y de racimo, fósforo vivo, disparos de obuses y ametralladoras, y hasta el cuchillo para degollar.

La muerte, empero, caminó por Libia y pone rumbo a Siria. Su misión es exterminar, destruir patrimonios y herencias culturales, violar niños y niñas, asesinarlos, despedazarlos, y arrasar de la faz de la tierra a la vida misma. 
 Hoy siento rabia y una impotencia enorme. Siento vergüenza de la naturaleza humana, capaz de asesinar de esta forma, de callar y ocultar, de la carencia de un mínimo sonrojo. Sin embargo, no pierdo la fe en el hombre, en el repudio unánime ante estos actos, en su valentía y en su apuesta por un mundo mejor.

Beni Walid no solo debe enseñarnos por la masacre cometida, sino también por su heroica resistencia y por sus ansias de justicia. También nosotros somos potenciales víctimas.

…………
El magnicidio cometido por los nobeles de la "paz",  los que han
"democratizado" el terrorismo, es una vergüenza una ofensa para la humanidad 
Los grupos armados bajo las ordenes del nuevo gobierno de la OTAN-AlQaeda en Libia, disparan sus armas contra la manifestación pacífica en Trípoli contra la agresión a Beni Walit.

Gracias a Dios hoy la cruz roja ha logrado acceder a Beni Walit y les han suministrado medicamentos que tanta falta les hacían. También han habilitado un nuevo quirófano en el hospital ambulatorio de Aldahara.
Hoy los bombardeos parece que han cesado, sin embargo Han cortado la luz a la ciudad de Beni Walit. ya conocemos este proceso que ha seguido la OTAN para invadir Libia, bombardeando todas las infraestructuras, los medios de comunicación,..

Mientras los medios que transmiten desde este gobierno de doble nacionalidad que ataca a la ciudad Libia de Beni Walit, informan que están dentro de la ciudad y la están controlando cuando no han logrado poner ni un solo pie. Si están matando y destruyendo es porque lanzan bombas desde unos 40 km de distancia, pero cuando intentan acercarse los libios de la ciudad de Beni Walit defienden sus casas y sus familias y no les han dejado entrar.

Mientras el traidor de Jibril dice que se trata de luchas tribales, como llevan diciendo desde el principio de la agresión de la OTAN, quieren hacer creer al mundo que se trata de una guerra civil de los libios que se matan entre ellos, cuando los libios han demostrado más entereza y unión que ningún otro país al lograr mantenerse unidos a pesar de los intentos perversos de enemistarles. LIBIA conoce el plan perverso para destruir su unión. Los invasores son tan tontos que incluso discuten entre ellos porque mientras jibril dice que es un enfrentamiento entre tribus, sus compinches de Misratah dicen que Libia es una sola tribu y no es verdad que haya tribus, que en Beni Walit solo hay refugiados seguidores de Gadafi escondidos...¿? ESta falsedad nadie puede ni creerla sabiendo lo que significa Ben Walit para Libia y los Warfala. 

Manifestantes en Beni Walid piden el fin del asedio de la milicias de Misrata


Hipocresía entre mercenarios, los bandidos de Benghazi acusan a los bandidos de Misrata de atacar al heroico pueblo de Bani Walid. Las mismas ratas al servicio de EE.UU y la OTAN


Uso de Bombas químicas, en Bani Walid contra población civil


Esta agresión a Libia ha sido ordenada por este nuevo gobierno de doble nacionalidad LIBIO/USA y tiene una finalidad muy clara, que es tratar de eliminar a los verdaderos libios, especialmente la tribu Warfala que es la más grande y fuerte de Libia con más de 1,5 millones de Libios. Se que doy esta información cada día, pero creo que es importante recordarlo para que las desinformaciones no nos confundan de lo que realmente está pasando.


 
Documento evidencia que el gobierno de la OTAN en libia ordena disparar contra los manifestantes pacíficos en Benghazi. Estamos frente al mundo alrevés ya que vamos viendo que las barbaridades que estaban acusando al gobierno de la Jamahiriyah sin ni una sola prueba, sin embargo ahora están haciendolas mucho mayores y da la casualidad que SI las vemos en fotos, documentos, videos, testigos,... ¿Donde está ahora la OTAN defendiendo a los libios?...

Mercenarios y traidores roban ovejas a campesinos libios en Bani Walid



Libia: La ONU pide protección de la población civil tras los enfrentamientos mortales en Bani Walid

Acorralada por la evidencia de ser parte de la conspiración y genocidio en Libia, hoy sale ¿con hipocresía o arrepentimiento?


La ONU expresó hoy su preocupación por el impacto de los desarrollos recientes de seguridad, incluyendo la pérdida de vidas y lesiones, en medio de enfrentamientos mortales entre grupos armados en la ciudad libia de Bani Walid.

El Residente y Coordinador Humanitario de la ONU en la nación del norte de África, Georg Charpentier, recordó a todas las partes de sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario de proteger a los civiles y satisfacer sus necesidades básicas.

"Se exhorta además a todas las partes a que presten su apoyo total para un acuerdo mediado que le permite al Estado ejercer su autoridad nacional y trata de forma integral todas las cuestiones pendientes relativas a Bani Walid", dijo un comunicado emitido por la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia ( UNSMIL ), de los cuales el Sr. Charpentier está sirviendo como jefe interino.

Según informes de prensa, en los últimos días, varias personas han resultado muertas o heridas en Bani Walid, a unos 170 kilómetros al sur de la capital, Trípoli, en la violencia relacionada con el derrocamiento del régimen de Muammar al-Gadafi el año pasado. La ciudad era supuestamente uno de los últimos en caer a los grupos rebeldes durante el conflicto, y se dice que algunos lo consideran un refugio para los leales al régimen y las bandas criminales.

En la declaración, el Sr. Charpentier también recordó a las partes su obligación de garantizar el "rápido y sin obstáculos" paso de suministros regulares de la población civil en Bani Walid, incluida la asistencia humanitaria.

"La ONU en Libia apoya los actuales esfuerzos humanitarios y está dispuesta a prestar asistencia a lo solicitado", agregó el comunicado.

UNSMIL ha estado ayudando a la transición del país hacia un Estado democrático moderno, después de décadas de gobierno autocrático y el derrocamiento del régimen de Gadafi.
Los incidentes de reanudación de los combates en varias partes del país se encuentran entre los desafíos de seguridad que enfrenta la nación del norte de África, que también tiene que preparar una nueva constitución, promover el Estado de derecho, la protección de los derechos humanos y la lucha contra la proliferación ilícita de armas.


La UE hace la vista gorda ante la caza de migrantes en Libia

Obama es premiado con el nobel de la Paz por continuar las matanzas en
Iraq, Afganistan y Libia y la OTAN es premiada por derramar sangre de
inocentes en Siria ¿El mundo esta loco? ¿asesinos en masa son pacifistas?
“¿Le pegamos un tiro o no?, pregunta entre risas un miliciano libio a sus correligionarios mientras apunta con su rifle a un aterrorizado inmigrante subsahariano encerrado, quién sabe desde cuándo, en el campo de detención de Ganfuda, en Bengasi, la ciudad del este de Libia donde empezó la revuelta que acabó en 2011 con los 42 años del régimen de Muamar Gadafi.

La escena, relatada por un joven eritreo, es una de las que recoge el informe “Libia: acabar con la caza a los migrantes”, elaborado por una misión enviada al país el pasado mes de junio por la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH), Migreurop y Justicia Sin Fronteras para los Migrantes, que se ha hecho público este jueves en Bruselas.

En el documento se denuncia no sólo el “trato inhumano y degradante” que se dispensa a los trabajadores inmigrantes y demandantes de asilo en ese país, sino también la complicidad de la Unión Europea y sus Estados miembros, que cierran los ojos ante la barbarie que padecen estos seres humanos, una situación “bien conocida por las cancillerías europeas”. Mientras, se afanan en tratar de concluir nuevos acuerdos con las nuevas autoridades libias, similares a los que ya tenían con Gadafi, con un único objetivo: evitar a toda costa que estas personas penetren en la fortaleza europea.

El informe describe una Libia sumida en el caos en la que las katibas, las milicias de exrebeldes, imponen su ley. Son estos milicianos, cuyo número se eleva en el texto a alrededor de 200.000, quienes dan caza y detienen sistemáticamente a los subsaharianos, sin distinguir entre inmigrantes económicos, refugiados y solicitantes de asilo. En ocasiones, se trata de trabajadores que llevaban años en Libia, pero cuyos permisos de residencia han caducado sencillamente porque no hay una autoridad que se ocupe de renovarlos.

“Los arrestos se hacen por el aspecto, y los migrantes de África Subsahariana son el primer objetivo, en un contexto muy impregnado de racismo. Como declaró uno de los líderes de la katiba ‘Libia libre’ a la misión: ‘lo más importante hoy es limpiar el país de los extranjeros que no están en regla. No queremos aquí a esa gente que traen enfermedades y crímenes’”, recuerdan los autores del documento.

Una vez arrestados, los subsaharianos, que proceden de Mali, Nigeria, Chad, Sudán, Níger y de países en guerra del Cuerno de África como Somalia, se enfrentan a un encierro “de duración ilimitada” en campos de detención alegales. En estos centros se cometen “violaciones flagrantes y generalizadas de sus derechos humanos fundamentales”.

La misión accedió a 7 campos en Trípoli, Bengasi y la région de Djebel Nafoussa. En todos ellos comprobaron cómo “miles de inmigrantes” llevan meses retenidos “sin posibilidad de recurrir a ninguna instancia nacional o internacional para salir de allí”.

Amontonados en celdas abarrotadas, o bien en barracones sin ningún tipo de equipamiento ni mobiliario, y sometidos a las temperaturas extremas del desierto, hombres, mujeres –algunas embarazadas- y niños, incluso de muy corta edad, permanecen todo el día sin posibilidad de salir al aire libre.

Devorados por los piojos y carentes por completo de asistencia médica, subsisten pese a las pésimas condiciones de vida y a una alimentación precaria, que en ocasiones se limita a un cuenco de arroz o de pasta.

Si para quienes están más o menos sanos las condiciones son “insoportables”, para los enfermos enclaustrados en estos centros, rayan en lo indecible. En el campo de Bou Rashada, a 80 kilómetros al sur de Trípoli, dos enfermos mentales, con la mirada errática “quién sabe si por el miedo o por la guerra” que han padecido, han sido abandonados a su suerte dentro de celdas que nunca abandonan. Ni siquiera para alimentarse, pues se les pasa la comida a través de los barrotes.

Cerca del esclavismo

La misión fue también testigo de cómo empleadores exteriores, con la complicidad de los guardias de los campos, reclutan a detenidos para trabajar en obras o explotaciones agrícolas. Tales métodos de contratación se asemejan al trabajo forzado. Los inmigrantes no saben cuánto tiempo van a trabajar ni si se les pagará”, añade Geneviève Jacques, miembro del Comité internacional de la FIDH.

En estos campos no sólo se encuentran inmigrantes detenidos en Libia; también hay personas cuyas embarcaciones fueron interceptadas en el Mediterráneo y que fueron deportadas por países europeos. Este hecho “permite suponer que las expulsiones hacia el país magrebí siguen produciéndose en violación de las normas internacionales de Derechos Humanos”. El Derecho Internacional prohíbe las expulsiones colectivas de inmigrantes.

Tras una guerra en la que los subsaharianos tuvieron que padecer una caza que a menudo se justificaba con la acusación, casi siempre falsa, de que se trataba de mercenarios de Gadafi, la situación para ellos en la Libia actual no es ahora mucho mejor. Un nigeriano que reside en el país desde hace cinco años resume el panorama: “Era difícil antes de la guerra y terrible durante ella, pero ahora es mucho peor”.

El informe concluye recordando la “corresponsabilidad” de Libia, de la UE, de sus Estados miembros y de los países de origen de los inmigrantes. En sus páginas, se insta a las autoridades libias a “poner fin inmediatamente a los arrestos arbitrarios” y a cerrar estos centros de detención, en los que las condiciones de vida constituyen “un atentado a la dignidad humana”.


Libia: la democracia que no dejaron las bombas

En lugar de ganar en democracia, el pueblo libio ha retrocedido en todos los ámbitos de su vida. Solo conoce de ejecuciones sumarias, desapariciones, muerte, mafias y de la violación de derechos elementales como la educación y la salud

Por: Jorge L. Rodríguez González

Libia antes de la destrucción por las bombas
"humanitarias" de la OTAN
Las heridas de Libia tardarán en sanar más de lo que se imaginaron sus agresores. En nombre de los derechos humanos lanzaron una guerra contra el régimen de Muammar Al-Gaddafi, y cuando los aviones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) culminaron su campaña de bombardeos, una vez asesinado el coronel libio, dejaron a la nación norteafricana empantanada en la violencia, la desintegración, el racismo y el fanatismo.

En lugar de ganar en democracia —la justificación empleada por la Casa Blanca y sus socios en Europa—, el pueblo libio ha retrocedido en todos los ámbitos de su vida. Solo conoce de ejecuciones sumarias, desapariciones, muerte, mafias y de la violación de derechos elementales como la educación y la salud, que en los tiempos de Gaddafi estaban asegurados con los abundantes ingresos de la renta petrolera.

Hacer borrón y cuenta nueva parece muy difícil para un grupo de políticos que no logran conformar Gobierno.  Mustafa Abu Chagur, quien se convirtió en primer ministro el pasado 12 de septiembre, solo duró 25 días en su cargo. El mismo Congreso Nacional (parlamento) que lo votó, por muy estrecho margen, lo destituyó por considerarlo incapaz de formar un Gobierno. El primer equipo propuesto, de 29 ministros, incluida una mujer, no avanzó porque según los parlamentarios que se opusieron, incluía a figuras desconocidas y amistades del propio premier en puestos claves y no tenía en cuenta la representación regional, lo que sería un grave error en un país fragmentado, donde se han hecho llamados al federalismo y algunas zonas están fuera del control de un poder central.

Según The Tripoli Post, la lista también incluía a varios miembros del brazo político de los Hermanos Musulmanes, y no de los principales candidatos de la Alianza Nacional de Fuerzas, coalición liberal de unos 40 partidos liberales e independientes moderados, liderada por Mahmoud Jibril, quien fuera jefe del ilegítimo Consejo Nacional de Transición (CNT) — la agrupación que fungió como peón de la OTAN y mantuvo el poder tras el fin de la guerra.

Además, empeora el panorama la corrupción, la malversación del dinero público y la inseguridad, problemas que muchos libios achacan a un grupo de personajes que conforman el CNT y ahora están dentro o tras ese Congreso.

El segundo gabinete, de solo diez ministros, tampoco obtuvo el visto bueno del Congreso Nacional, que ejerce la jefatura del Estado a falta de presidente, desde su formación en julio.

Lo que subyace en el fondo de estas divisiones es el reparto del botín de guerra en una nación rica en petróleo y gas.

Ahora, los parlamentarios tienen sobre la mesa una lista de siete nuevos aspirantes al cargo, presentadas por una comisión del Congreso, pero no está decidida la fecha de la votación, que debería poner fin a la crisis política suscitada por el retiro del voto de confianza a Abu Shagur.

Todavía es un estigma haber apoyado a Gaddafi en la defensa del país frente a los bombardeos de la Alianza Atlántica. Muchos extremistas que afloraron en la guerra no toleran diferencias ideológicas ni religiosas, y a un año del asesinato del coronel libio, continúan su limpieza étnica para barrer a los gaddafistas.

En los últimos días, fuerzas progubernamentales de Misurata bombardearon la ciudad de Bani Walid, ciudad de unos 70 000 habitantes y uno de los últimos bastiones en rendirse el año pasado. Estas milicias dicen vengar la muerte de Omran Shaban, a quien se le atribuye haber localizado a Gadafi en Sirte y que murió en Francia a raíz de las supuestas torturas sufridas en esa localidad.

La orden del asedio, que ha dejado tres muertos, entre ellos un niño de ocho años, y unos 35 heridos, la dio ese embrionario y dividido parlamento. En un primer momento, Bani Walid tenía hasta el 5 de octubre para entregar al responsable de la presunta tortura de Shaban, pero el presidente del Congreso, Mohamed Magarief pidió cinco días más para permitir, dijo, una solución pacífica a la crisis. Sin embargo, los ministerios de Defensa e Interior fueron autorizados a emplear todas las medidas, incluso el uso de la fuerza, si no les entregaban los sospechosos.

Comandantes militares niegan haber disparado con misiles y obuses. Pero, el diario Herald Libya, que dice haber estado en el terreno, cita a algunos soldados que afirmaron tener ese armamento.

La publicación refiere que las fuerzas militares habrían empleado sustancias químicas en sus ataques pues la mayoría de las personas ingresadas en el hospital de la ciudad tienen síntomas como alucinaciones, espasmos musculares, tos, irritación de los ojos, mareos, dificultad para respirar y pérdida del conocimiento, y echaban espuma por la boca.

¿Cuándo llegará la democracia prometida? Libia está muy lejos de recobrar su paz. La OTAN desató el odio, y sus políticos, aupados en Trípoli, no tienen cómo ponerle freno.

Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/

Homenaje a los majahidines de Libia


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