martes, 19 de julio de 2011

LA MASACRE DE LOS NIETOS DE GADAFI Y EL IMPERIO DE LOS MIL HERODES


Esta monstruosidad que acaba de suceder en Libia, anoche, es compatible con la historia del imperio yanqui desde antes de que se separara del otro imperio. Es una constante histórica.


Los niños son la esperanza del mundo; los niños son los que saben querer  –José Martí

1-. Sangre inocente

Unas horas después que, ayer sábado 30 de abril, por la tarde, el presidente Muamar Gadafi dijera que estaba dispuesto a negociar con los rebeldes para llegar a un acuerdo de paz, un avión no tripulado de la OTAN, o sea de Estados Unidos, bombardeó la residencia de Saif al-Arab Gadafi, hijo menor del gobernante libio. Murieron Saif, de 29 años de edad, y sus tres hijos, el mayor de los cuales tenía doce años. El presidente Gadafi y su esposa estaban allí en ese momento, pero resultaron ilesos. 
El primer ministro británico David Cameron confirmó el ataque, diciendo que se trataba de una casa que servía de centro de comunicaciones del gobierno libio para coordinar los ataques a los rebeldes. Un portavoz de Gadafi declaró que esa casa, que se halla en un barrio residencial, no era usada para ninguna actividad del gobierno y que el ataque fue un intento de asesinato contra el gobernante libio.

Hace varias semanas, Obama declaró que en ningún momento los aliados –aliados del mal-- tratarían de asesinar a Gadafi porque sería una violación de los acuerdos de Naciones Unidas … pero ya estamos acostumbrados al palpable cinismo del emperador yanqui.
¿Es ésta la única vez que el Imperio asesina a niños pequeños? ¡Hombre, por supuesto que no!
Déjenme hacer, otra vez, un poco de historia que, en parte, ya la he hecho en mis artículos anteriores, aunque no recientes, de Kaos.

2-. Dos aclaraciones iniciales

Es probable que Herodes 1, rey de Judea y tetrarca romano de Galilea, no haya matado niños a causa del nacimiento de Jesús de Nazaret, y que todo eso no sea nada más que un cuento corto del Nuevo Testamento; pero como su nombre quedó para la posteridad como epítome de infanticidio, lo uso como metáfora, no como historia.
Como sé que para muchas personas que viven en esta ardiente y húmeda tumba del espíritu a la que creo que llaman Miami, criticar al imperio estadounidense es atacar a Estados Unidos, me veo en la obligación de repetir, una vez más, que el Imperio no es el país ni el país, el Imperio, sino todo lo contrario: el Imperio es el anti-país y el país, el anti-imperio.

El peor enemigo del pueblo de Estados Unidos es el imperio de Estados Unidos y, por eso, los enemigos del Imperio somos los verdaderos amigos de Estados Unidos, o sea de su pueblo. Mis continuas referencias al Imperio, que a muchos de acá les parecen ataques extremos, son radicales defensas del pueblo de Estados Unidos, entre el que he vivido la mayor parte de mi vida y al que he llegado a querer y admirar. Sé que en España e Iberoamérica me entienden; pero vivo en un cementerio y aquí suelen leerme los muertos y los fantasmas.

3-. Cuatro siglos de masacres infantiles

a) Powhatan: la matanza de niños empezó en este país en 1610 cuando los colonos británicos perpetraron la masacre de Jamestown, en lo que hoy es Virginia. En la hambruna de ese año, algunos de ellos se refugiaron con los indios dirigidos por el jefe Powhatan, quienes los alimentaron y cobijaron. El gobernador inglés pidió que los devolvieran. Powhatan, con la complacencia de los colonos, se negó. Los soldados mataron a 16 indios, quemaron sus chozas y se llevaron a la mujer y a los hijos de Powhatan. Tiraron a los hijos por la borda de los barcos y les dispararon a la cabeza.  A la mujer la mataron a cuchilladas. Todo lo que se les enseña a los niños de este país sobre Powhatan y su hija Pocahontas, es una mentira ridícula.

Después hubo otras masacres.  Treinta años después, de los 8,000 indios originales de la tribu de Powhatan, sólo quedaban unos 1,200. Esta matanza es anterior al imperio, pero fue la mentalidad ultracriminal del otro imperio –el británico—la que creó a éste de ahora. Las masacres de niños prosiguieron durante todo el período colonial y fueron mucho mayores después de la independencia. Durante el Siglo XIX, más de doscientos mil indios fueron asesinados, entre ellos unos cien mil niños.   

b) La peor esclavitud: el único país del mundo que separó a los esclavos de su familia inmediata fue Estados Unidos. En los "slave auctions" se vendía, por ejemplo, a un padre, una madre, una niña de 3 años y un niño de 5. Cuatro negreros distintos que vivían en zonas lejanas unos de otros podían comprar a cada uno de ellos por separado. La familia dejaba de existir. Ese salvajismo no existió en ningún otro país. Miles de niños esclavos murieron en los terribles viajes por mar de Africa a este país. El trato a los esclavos fue peor después de la independencia.

c) El Asalto de Sullivan (Sullivan Raid): en el otoño de 1779, el general George Washington le ordenó a su ayudante, el general John Sullivan, que atacara a varias tribus de la Confederación Iroquí, asentadas al norte del Estado de Nueva York, porque según él, estaban ayudando a los británicos. Sullivan arrasó más de cuarenta aldeas iroquíes, asesinando a más de mil seres humanos, entre ellos unos cuatrocientos niños --algunos morirían congelados, dos meses después, huyéndole a los soldados, por los montes nevados cercanos a las Cataratas del Niágara--. Esta estrategia militar es la que se conoce como de “tierra arrasada” --scorched earth—, que treinta y tres años después emplearía el mariscal Mijail Kutuzov, en Rusia, para no dejarle a Napoleón ni una espiga de trigo y, medio siglo más tarde, por el general William Tecumseh Sherman, en Estados Unidos, para arrasar las tierras y segar las vidas de miles de sus propios compatriotas, durante la guerra civil.

d) Trípoli: primer ataque terrorista del imperio a otro país, en 1801, en el que murieron varios niños, ordenado por el presidente Thomas Jefferson.

e) La Mala Hacha: por el "Indian Removal Act" de 1830, el Congreso, dominado por el genocida Andrew Jackson, decidió expulsar a todos los indios al oeste del Río Misisipí. Los que no lo hicieron voluntariamente, fueron obligados por los métodos más crueles. Durante esta terrible marcha forzada de niños, mujeres, ancianos y hombres adultos, enfermos o sanos, casi sin comida ni atención medica, en los ardores del verano y los hielos del invierno, conocida como Sendero de Lágrimas --Trail of Tears--, murieron más de doscientos mil seres humanos, entre ellos unos cien mil eran niños. En 1832, unos 1,050 seres humanos, miembros de las pequeñas tribus Fox y Sauk (no Sioux, sino Sauk), se estaban muriendo de hambre en Iowa y cruzaron el río hacia el este para permanecer junto a su ribera un verano y poder cultivar, o sea comer. Eran hombres, mujeres y niños. Le enviaron un mensaje al gobernador de Illinois para que los dejara estar allí un verano con la promesa de que volverían a recruzar el río en el otoño. El gobernador convocó a la milicia. Los pobladores fueron atacados el 2 de agosto de 1832. Fueron masacrados unos 300 indios, de los cuales unos 180 eran niños. Uno de los capitanes de las compañías voluntarias que participaron, con mayor entusiasmo, en esa masacre se llamaba Abraham Lincoln. Tenía 23 años. Sería presidente treinta años después (quienes crean que estas dos últimas masacres de niños son invenciones mías, lo único que tienen que hacer es ir a la biblioteca más cercana y leer alguno de los cientos de libros que se han escrito sobre ambas o, simplemente, buscar en la red “SullivanRaid” y “Bad Axe Massacre”)

f) México: el brigadier general Zachary Taylor cometió numerosos infanticidios en Matamoros y Monterrey, como denunció entonces su ayudante, el teniente-coronel Ethan Allen Hitchcock, inspector general de las tropas del imperio que habían invadido el norte de México. Tres años después, Taylor fue electo presidente de Estados Unidos. Por su parte, las tropas al mando del general Winfield Scott asesinaron a cientos de niños en las múltiples masacres que cometieron en la Ciudad de Méjico, algunas de ellas después de la rendición final del país y la firma de los acuerdos de paz conocidos como Tratado Gudalupe-Hidalgo, por el que México perdió el 54% de su territorio nacional --incluyendo Tejas, que ya había perdido antes--, o sea su oro, la mayor parte de su petróleo y muchas de sus tierras más ricas.

g) Guerra Civil: el general William Tecumseh Sherman, uno de los peores asesinos de la historia, arrasó Chattanooga, Knoxville, Atlanta, Savannah, Charleston y Columbia, asesinando a decenas, quizás cientos, de miles de sus propios compatriotas, entre ellos miles de niños. En la película "Lo que viento se llevó" –Gone with the wind-- se ve algo de esto, pero muy poco. Hasta los historiadores más moderados de este país reconocen que Sherman era un monstruo con botas.

h) Thibodaux: diez mil obreros negros de Louissiana fueron a la huelga porque querían que les pagaran un dólar por doce horas de trabajo diario. La milicia los atacó el 22 de noviembre de 1887. Mataron a decenas de ellos, entre ellos a quince niños. Un escrito de la época describía la escena: "Dispararon a hombres cojos, a mujeres ciegas, a niños y a ancianos. La matanza fue inesperada. Los que sobrevivieron se refugiaron en los montes, como animales". 

i) Wounded Knee: el 29 de diciembre de 1890, las tropas federales asesinaron a sangre fría a más de doscientos hombres, mujeres y niños de la tribu Sioux que huían de la reservación india de Pine Ridge. Ningunos de los indios asesinados eran combatientes sino campesinos pacíficos que huían de la milicia. Fueron atacados por la espalda. Murieron unos 45 niños.

j) Filipinas: después de haber leído extensamente, por muchos años, todos los detalles del hundimiento del Acorazado Maine, en la bahía de La Habana, el 15 de febrero de 1898, y conociendo esa curiosa tendencia del imperio a autoagredirse para agredir mil veces más a los demás, no me cabe la más mínima duda de que las causas que provocaron la explosion del barco fueron que, o bien el carbón bituminoso, altamente inflamable,  hizo combustión espontánea --como le había sucedido a  varios barcos de guerra del Imperio en los meses anteriores; los depósitos del Maine tenían más de 800 toneladas de carbón bituminoso, siete veces más  de lo que era necesario para un viaje tan cercano a Cuba--, o que un agente del Imperio puso una mina exterior en la proa del barco ... para acusar a España de ese hecho y provocar la guerra por la que el Imperio  la  despojó  de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

El Imperio trató de quedarse con Cuba, pero no pudo y, entonces, la convirtió  en un protectorado. En Filipinas, el Imperio le prometió al héroe Emilio Aguinaldo reconocer la independencia del país si los revolucionarios bajo su mando lo apoyaban, en 1898, para derrotar a España. Aguinaldo aceptó y luego fue traicionado.
Eso dio inicio, en 1901, a una terrible guerra de liberación en la que murieron cientos de miles de seres humanos. Al llegar el general Jacob Hurd Smith a la zona de Caloocan, en la provincia de Samara, dio a sus tropas una orden que tuvo amplia divulgación en la prensa de entonces: ¡maten a todo el que tenga más de diez años! En cuatro años de guerra, más de cien mil niños fueron asesinados por el imperio en Filipinas.

k) Ludlow: o­nce mil mineros fueron a la huelga en las minas de carbón de la familia Rockefeller, en Colorado. Pistoleros de la agencia Baldwin-Felts, contratados por Rockefeller y usando ametralladoras Gatlin, abrieron fuego contra los huelguistas y éstos se refugiaron en tiendas de campañas de las lomas cercanas. El 31 de abril de 1914, la milicia, convocada por Rocke-feller, atacó a los refugiados, dándole candela a sus tiendas.  Al día siguiente, un instalador de líneas telefónicas descubrió un hueco debajo de las tiendas en el que había... o­nce cadáveres de niños carbonizados.

l-. Lusitania: este barco de pasajeros cubría la ruta de Nueva York a Liverpool; de acuerdo a leyes internacionales que rigen a la marina mercante en tiempos de guerra, el barco no podía llevar armas ni municiones, pero el Departamento de Guerra de Estados Unidos, en complicidad con el gobierno de Londres, llenó sus bodegas... ¡de armas y municiones! para enviarlas a Inglaterra, enfrascada a la sazón en la guerra contra Alemania (Primera Guerra Mundial); el Departamento de Guerra sabía perfectamente que el área de travesía del barco estaba infestada de submarinos alemanes.

El consulado alemán en Nueva York, en una declaración oficial publicada en The New York Times, dijo que el barco estaba siendo utilizado como nave de guerra, que ya no estaba amparado por las leyes de la marina civil en tiempos de guerra y que su país podía hundirlo. A pesar de esta mortal advertencia, en su viaje final, el Lusitania volvió a llevar aun más elementos de guerra. El barco fue hundido el 7 de Mayo de 1915 y esa fue una de las principales excusas para que Estados Unidos le declarara la guerra, dos años después, al Segundo Reich Aleman e invadiera a Europa; en el Lusitania murieron 1,198 pasajeros, entre ellos unos 170 niños.

m) Dresde: a la bellísima Dresde se le conocía como "La Florencia del Norte", un tesoro artístico de la humanidad, con mil años de historia. A fines de la Segunda Guerra Mundial fue declarada por la Cruz Roja "ciudad-hospital" y "refugio de niños". Muchas familias que vivían en las zonas destruidas habían enviado allí a sus pequeños hijos para protegerlos. El 13 de Febrero de 1945 comenzó el primer monstruoso bombardeo y, el 17 de abril, el último. Eran bombas incendiarias norteamericanas e inglesas. En esos dos meses de bombardeos continuos, murieron más de 135 mil seres humanos, de los cuales más de 40,000 eran niños.

n) Tokío: a partir de las diez de la noche del nueve de marzo de 1945, oleadas de bombarderos B-29 comenzaron a lanzar bombas incendiarias sobre el barrio obrero de Tokío, en el que había en ese momento más de un millón de seres humanos, en su gran mayoría niños, mujeres y hombres mayores de 63 años –pues el servicio militar obligatorio era para todos los hombres de 16 a 62 años y los soldados estaban defendiendo las costas--. El bombardeo, conocido en la historia como El Gran Bombardeo Incendiario de Tokío –The Great Firebombing of Tokio-- se mantuvo hasta las cuatro de la mañana del 10 de marzo. Como la mayoría de las casas de los obreros era de madera y plástico y volaban por la ciudad los fuertes vientos de marzo, las llamas, avivadas y esparcidas por el viento, convirtieron el barrio en un infierno de 20 kilómetros cuadrados. Otros B-29 volaban a menos altura y ametrallaban a los miles de aterrorizados vecinos que trataban de huir de las llamas. Al amanecer, había unos 120,000 cadáveres, en su gran mayoría calcinados, entre ellos los de unos 60,000 mil niños. Otras 200,000 personas recibieron quemaduras, casi todas graves. De acuerdo al número de víctimas, fue el bombardeo más asesino en la historia de la humanidad, aun más que el de Hiroshima. A cinco kilómetros de allí, estaba el emperador Hirohito en su palacio, y a o­nce, el Cuartel General del Primer Ejército Japonés, que defendía la isla Honshu, la principal del archipiélago, en la que vivía la mayor parte de la población y estaban las más grandes ciudades. No cayó ni una chispa sobre el palacio ni el cuartel. Era presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, el hombre del cigarrito en la boquilla, la amplia sonrisa, las profundas ojeras, el traje siempre blanco y las muletas.

ñ) Hiroshima: Harry Truman desoyó los consejos de los científicos que recomendaban usar la bomba atómica en unos extensos bosques al norte de Tokío --no se sabía aún que de la bomba saldría una mortífera nube radioactiva--, explosión que no hubiera matado a nadie o casi nadie, para que los dirigentes japoneses, entre ellos el emperador Hirohito, viesen el hongo atómico y el desvastador poder destructivo de la bomba, y eso los conminara a rendirse. De hecho, si Truman hubiera aceptado en Potsdam lo que aceptó después de la monstruosidad nuclear, Japón se hubiera rendido, o sea respetar a Hiroshito como simbolo religioso. La prueba absoluta de que es mentira lo que Truman dijo que la bomba de Hiroshima salvó la vida de 500 mil soldados norteamericanos, fue que el cuartel general del Segundo Ejercito Japonés --precisamente el que defendía las islas del sur, por las que debían desembarcar los norteamericanos-- estaba en Hiroshima aquella mañana del 6 de agosto de 1945 a las ocho horas, quince minutos y veinte segundos. La bomba debía ser lanzada sobre el puente Aioi --el Prado y Neptuno de La Habana, o sea el mero centro-- que estaba a cuarenta metros de la Escuela Elemental Honkawa, en la que había cientos de niños pequeños de primer y segundo grado, pues los otros habían sido trasladados a otras escuelas de los suburbios. El piloto del B-29 fue el coronel Paul Tibbits, el que armó la bomba en pleno vuelo fue el capitán ‘Deak’ Parsons y el que la lanzó fue el mayor Thomas Ferebee --el culpable principal, por supuesto, fue el presidente Harry S. Truman--. La bomba de uranio, a la que llamaron Little Boy –Niñito--pesaba 8,800 libras y media nueve píes de largo. Ferebee erró el tiro y la bomba hizo explosión a 1,800 pies sobre el Hospital Civil Shima, a 340 metros del Puente Aioi y a 300 de la Escuela Honkawa, en la que, de todas formas, murieron casi todos sus niños y maestros. De los 32 mil soldados que se hallaban en el cuartel de Segundo Ejército sólo murieron unos 300, pues se hallaba un poco lejos del Puente Aioi y aun mas del Hospital Shima. Se cree que de los 100,000 mil seres humanos que murieron en Hiroshima aquel día y en los siguientes, unos 40,000 eran niños.

o) Corea: la decisión de los Tres Grandes en Potsdam (Truman, Stalin y un Churchill que sería sustituido en plena conferencia por Attle) de dejar que el ejército norteamericano desarmara a Japón en el sur de Corea y que la Unión Soviética lo hiciera en el norte, dividiendo al país por el Paralelo 38, fue uno de los más grandes atentados terroristas del Siglo XX. Los soldados coreanos que cruzaron el paralelo aquel 25 de junio de 1950 no eran invasores, como no puede serlo un vecino de La Habana que vaya a Guanabacoa o uno de Barcelona que vaya a Terrassa. Aquel genuino derecho del pueblo coreano de unir otra vez a su patria fue respondido por el imperio con la mayor violencia, usando el disfraz de Naciones Unidas. De los dos millones de muertos que dejó esa guerra, cientos de miles eran niños.

p) Vietnam: la masacre de niños, mujeres y ancianos en el caserío My Lai 4, en el pueblo Song My, el 16 de marzo de 1968, de la que hay pruebas fotográficas que han sido publicadas extensamente, fue sólo un botón de prueba, pues las matanzas infantiles en esa infortunada península no se detuvieron en los o­nce años en que el imperio intervino en ese país.  Se cree que de los tres millones de civiles que murieron en esa guerra –en un 80% asesinados por el imperio--, más de medio millón eran niños.

Después de Vietnam, ha habido otras masacres de niños, como la de Panamá, en 1989-90, la de Kuwait-Irak, en 1990-91, la de Yugoslavia –los bombardeos que Clinton ordenó para desviar la atención de los estadouni-denses del escándalo sexual de Mónica Lewinsky-- , y, por supuesto, las que han ocurrido en los últimos siete años en Afganistán e Irak, mencionadas ya, en las que han muerto cientos de miles de niños, además de los otros cientos de miles que murieron a causa del bloqueo económico que el imperio y sus cómplices le hicieron a Irak después de la Guerra de Kuwait para castigar a Saddam Hussein por haber invadido … a su propio país.

En las guerras del Oriente Medio y Libia, el Imperio ha asesinado a cientos de miles de niños y no me extiendo en esto, como ya he hecho muchas otras veces, para no hacer interminable este artículo.
Pero la peor masacre de niños en la historia de la humanidad, sin embargo, no es la que han hecho las bombas, las balas ni los cañones del Imperio y sus secuaces, sino la del capitalismo mundial, en que han muerto cientos de millones de niños, en los últimos dos siglos, víctimas de las mortales secuelas de la miseria.

De acuerdo a datos de Naciones Unidas de hace sólo unos meses, unos 27,000 niños mueren todos los días víctimas de enfermedades que son consecuencia de la desnutrición, 1,125 cada hora, diecinueve cada minuto … uno cada tres segundos. En el tiempo que les ha tomado a ustedes leer este articulo, cientos de niños murieron en el mundo a consecuencias del hambre, o sea del capitalismo.

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