lunes, 12 de diciembre de 2011

Los bandidos “Rebeldes” del CNT/OTAN en libia en imágenes que demuestran ser lacayos y marionetas del Fascismo, Imperialismo y Sionismo más criminal de la historia de la humanidad….


Los bandidos “Rebeldes” del CNT/OTAN en libia en imágenes que demuestran ser lacayos y marionetas del Fascismo, Imperialismo y Sionismo más criminal de la historia de la humanidad….

Y seguimos demostrando una vez más lo que sucede en Libia a pesar de los giros pretensiosos y barrocos (como infundados) de ciertos sectores de la intelectualidad y el activismo que ya perdieron la vergüenza hace rato y se hacen llamar de izquierdas, anticapitalistas, antiimperialistas y antisionistas, confundiendo al personal. 

La izquierda europea del siglo XXI. Esa que discute sobre la “política cuántica”, la política del microcosmos, mientras la maquinaria imperial sigue haciendo su trabajo de manera implacable con hechos consumados, sin matices (una buena manera de desmovilizar y dividir a la izquierda antiimperialista ante esta maquinaria). Y si todo luego sale mal... pues el salvoconducto de "La Revolución traicionada" lo mete todo en la batidora y ya nadie se acordará. 

Pero todavía estaremos nosotros para recordarles Libia, Costa de Marfil y Siria, con datos, con fundamentos, con la misma realidad de los acontecimientos y sus resultados. 

Aunque luego se quejen ciertos personajes que viven de las oenegés y asociaciones financiadas con dinero público y a través de Ayuntamientos, viajando por el mundo con su mentalidad paternalista europea; y lamentándose de que se critique a sus amigos, hablando de barricadas irreales y pagadas con euros del pueblo, cuando no con dinero turco de otras oenegés cómplices de los “bombardeos humanitarios”. (Recuerdan a Zapatero defendiendo a Aznar en la Cumbre Latinoamericana del “por qué no te callas” por esto del compatriota y europeo, ¿vio?). 

Ellos, seguirán discutiendo sobre el sexo de los ángeles y su idealismo europrogre; nosotros seguiremos denunciando la ignominia y aportando datos e informaciones reales. 

El pueblo libio, vale mucho más que ellos, su corporativismo sectario-activista y todas sus oenegés repletas de euros que no se sabe dónde están. 

 


EL MUNDO DEBE SABER Y CONDENAR LA CONSPIRACION, EL MAGNICIDIO, GENOCIDIO Y DESTRUCCION DE LIBIA 

Las imágenes, en la era de la información tecnotrónica, tienen el poder al que no puede acceder la palabra. Allí donde se asoma una imagen, sobran las palabras. La imagen como signo, como discurso. La imagen como símbolo y como fenómeno semiótico, deviene implacable. 

En Libia las pudimos ver desde un inicio. Claro que no en los medios televisivos corporativos, ni en la prensa comercial, sino a través de un medio cada día más democrático y participativo: Internet.



















































 Los criminales “rebeldes” de la OTAN frente al “tirano” (y el maniqueísmo de la alienada intelectualidad)
Decía Antonio Gramsci que (…) la llamada “opinión pública” se relacionaba íntimamente con la hegemonía política, el punto de contacto entre la “sociedad civil” y la “sociedad política”, entre el consentimiento y la fuerza. Cuando el Estado quiere iniciar una acción poco popular empieza creando la opinión pública adecuada, es decir, organiza y centraliza determinados elementos de la sociedad civil. La opinión pública es el contenido político de la voluntad política pública que puede ser discordante, por esto existe la lucha por el monopolio de los órganos de la opinión pública: diarios, partidos, Parlamento, de modo que una sola fuerza modele la opinión y, por tanto, la voluntad política nacional, convirtiendo a los disidentes en un polvillo individual inorgánico (…) 

Recordemos que Gramsci diferencia dominación de hegemonía. Si la dominación es la imposición desde el exterior de una determinada relación, imposición que cuenta con resistencia explícita y que se puede mantener con el aparato represivo; la hegemonía es un proceso de generación y preservación de consenso, de disputa por la administración y apropiación del sentido en una instancia simbólica. La disputa por la hegemonía, por hacer aparecer una concepción del mundo como la más válida y convincente, es central en la lucha por el poder y esto se relaciona menos con la economía que con la cultura. 

En este sencillo caso, siguiendo a Gramsci (…) La relación entre los intelectuales y el mundo de la producción no es inmediata, como ocurre con los grupos sociales fundamentales sino que pasa por la mediación, en grado diverso, de todo el tejido social, del mismo complejo superestructural de que los intelectuales son, precisamente, los “funcionarios”. Se podría medir la “organicidad” de los diversos estratos intelectuales, su mayor o menos conexión con un grupo social fundamental estableciendo una graduación de las funciones y de las superestructuras de abajo hacia arriba (desde la base). Los intelectuales son los “empleados” del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y del gobierno político (…) 

Para Gramsci los intelectuales forman parte de ese grupo social que ocupa un espacio en las relaciones sociales que si bien objetivamente forman parte de los dominados, sus prácticas se corresponden, en mayor o menor medida, con las del grupo dominante y son parte esencial, junto a los medios de comunicación, el Parlamento y los Partidos, de la generación y preservación de consensos… a través de una lucha simbólica, apropiación del sentido, naturalización de los discursos de los grupos dominantes… una lucha hegemónica. 

Viene este texto a cuento de un artículo publicado en Kaos en la Red y la página de Izquierda Anticapitalista (aquí atículo) en donde a través de una diatriba barroca y añeja, repleta de fantasmas (stalisnismo, macartismo), maniqueísmo y de elitismo escolástico pretensioso, responde a uno de mis artículos documentados en relación a los posicionamientos éticos e intelectuales de una agrupación política de la nueva izquierda española (con el auspicio y cobertura de medios alternativos y corporativos como Kaos en la Red, Rebelión, TV3, Cuatro, El País y Público) y de cómo un grupo de intelectuales generadores de consenso hegemónico, dieron cobertura y apoyo a un grupo social insurgente en Libia, aun conociendo el claro contubernio entre éstos y las fuerzas genocidas de la OTAN, intentando salvarse en el último minuto (después de 7 meses de bombardeo al pueblo libio) con el audaz pero no menos falaz argumento de La Revolución Traicionada

Es importante mencionar que estos levantamientos armados gozaron de una publicidad y propaganda mediática corporativa (opinión pública, siguiendo a Gramsci) como si hubiesen formado parte de una rebelión popular representativa del malestar general de la población libia, una población con el mayor índice de desarrollo humano de África y otros indicadores que a cualquier socialdemócrata europeo le pondrían los pelos de punta. 

Dejando de lado que este artículo no aporta ningún dato, ninguna información, ningún hecho concreto que fundamente esta vergonzosa complicidad con un genocidio (ya que defender a un grupo armado y apoyado por la OTAN, aunque nos digan una y otra vez que rechazaron a esta organización criminal internacional y a cualquier intervención extranjera, es ser cómplice de manera indirecta, cayendo así también en la más abyecta nivelación y equidistancia) solo se dedica al debate de ideas difusas. Esta es la técnica habitual de quien ante la imposibilidad de aportar datos e información veraz, solo le queda el debate sobre entelequias y fantasmas pretéritos (estalinismo, conspitacionismo, macartismo y supuestas complejidades que nos sobrepasan). 

¿Nos podrán aportar en algún momento esos datos y esas complejidades a las que no llegamos porque carecemos de esa ilustración escolástica de los intelectuales orgánicos mantenedores de hegemonía y consenso en esa lucha simbólica por la apropiación del sentido y la naturalización de los intereses de los grupos dominantes? 

Vayamos a las perlas de John Brown, amigo de Santiago Alba Rico y de la Izquierda Anticapitalista de Esther Vivas

La cuestión es ciertamente compleja, pero ningún amigo de la libertad, ningún comunista, puede engañarse cuando los pueblos o sectores importantes de ellos se alzan contra regímenes liberticidas y abiertamente cómplices del imperialismo como los de Ben Alí, Mubarak o Gadafi. Y, sin embargo, es eso lo que ha ocurrido en muchos casos: en lugar de analizar una coyuntura sumamente peligrosa para el imperialismo para intervenir en ella, la izquierda teleológica y bipolar ha preferido mostrar desconfianza hacia los pueblos rebeldes y confiar en los tiranos”. 

Dos cuestiones. En primer lugar menciona este individuo que la cuestión es compleja. Estamos muy de acuerdo. Pero inmediatamente después pone en el mismo saco de esa “complejidad” a Ben AlíMubarak yGadafi y nos habla de "rebeldes" como "pueblos"en una clara asociación de ideas. Nos dice de esta forma que los 3 son iguales (Tiranos), matando de hambre a la mencionada complejidad y dejando asomar la más infantil simpleza. ¿Se les deberá recordar que en todo el Norte de África, solo hay dos países magrebíes que no tienen representación consular sionista y desde el 2007 han dicho NO de manera rotunda al AFRICOM?. Esos dos países han sido Argelia Libia. Y estos no son datos baladíes. La dimensión e implicancia de estas dos posiciones comunes, frente al resto de los países magrebíes (MarruecosTúnez yEgipto) es fundamental para empezar a analizar esas complejidades de las que no habla el artículo, acaso porque no las conozca. 

En segundo lugar, cae en el maniqueo argumento de Rebeldes vs. Tiranos. De esta manera nos pretende hacer ver que los “rebeldes libios” a los que no aporta ningún dato sobre su composición, representatividad y realidad (cosa harto demostrada en varios de mis artículos) son parte de los “pueblos” contra el Tirano y nos pretende hacer comparar a estos grupos armados y financiados por Occidente con las multitudinarias manifestaciones en Egipto. Haciéndonos creer que la Plaza Tahrir es a Egipto, lo que Benghazi es a Libia. Aquí la complejidad brilla por su ausencia y la simpleza domina su argumentario. Y lo que es aún más simple, al tratar a los 3 gobernantes bajo el mismo calificativo de Tiranos (curioso tirano quien lleva a su pueblo al mayor índice de desarrollo humano de África después de 30 años de bloqueo, sanidad pública, vivienda pública y educación pública) da por descontado que toda oposición a los mismos es necesariamente revolucionaria y forma parte del “pueblo”. Si ésta es la cacareada complejidad… que el último apague la luz. 

Y es que a la luz de los resultados hoy vistos (sería de agradecer la lectura repleta de datos e informaciones en mi último artículo) donde desde Marruecos hasta Egipto (salvando a Argelia) salen victoriosos de diversas formas y estrategias el Islam político y su Hermandad (en Túnez el presidente de Nahda habló en el Washington Institute, una institución creada en 1985 por el AIPAC, poderoso lobby judío sionista de EEUUen Egipto se impone como primera fuerza la Hermandad Musulmana y como segunda el salafismoen Siria los Hermanos Musulmanes –parte de la oposición siria- entrevistados por un canal israelí reconocen a Israel y solo hablan de Palestina del 67, olvidando a los refugiados con derecho al retorno) a la nueva izquierda española y sus intelectuales orgánicos esto no les interesa. Ellos seguirán hablando de Rebeldes y Tiranos, de Revoluciones traicionadas, pero al mismo tiempo siguen apoyando la misma estrategia que el poder imperial-sionista desarrolla de manera implacable con hechos consumados y no con debate de ideas sin base real. Bienvenidos a la alienación de la nueva izquierda del siglo XXI. 

Termina su texto con una frase muy sintomática: 

Menos mal que no estamos en la Barcelona del 37 y no disponen del NKVD. Si nuestros "compañeros" bipolares no dieran risa por su rabiosa impotencia ante una historia que los desborda en el mundo árabe y hasta en la más cercana Puerta del Sol, darían miedo”. 

Pues menos mal que esas complejidades que brillan por su ausencia en su texto y no explican nada más que una sarta de idealismo reduccionista, maniqueo y alienado, no les desbordan… de lo contrario apañados estaríamos, francamente. 

Como me dijo hace horas el compañero y profesor universitario argentinoHéctor Farías González (integrante de la campaña Road to Hopeque llegó a Gaza a fines del 2010): 

Hay pecados que nadie tiene el derecho de cometer en política, y uno de ellos es el de la ingenuidad. Hemos asistido a una carnicería en el norte de áfrica con el solo propósito de reconfigurar un mapa que le garantice a Israel de manera impune la continuidad histórica de su política genocida. Mientras tanto no faltaron los analistas e intelectuales sobregirados de inteligencia barroca- e incluso algunos hasta de mala fe- que llamaron a este lamentable evento una primavera. La política-en su contradicción fundamental- se expresa por lo grueso: Todo lo que es bueno para los opresores es malo para los oprimidos. Ellos, los matadores de hombres, saben que en medio de su "tarea" no hay lugar para debates. Y nosotros las víctimas en cambio, en medio de la masacre, discutimos los detalles y las culpas. Eso es imperdonable”.


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