miércoles, 31 de agosto de 2011

Reconquistando Libia para las potencias coloniales



Reconquistando Libia
para las potencias coloniales

Washington ha puesto las finanzas y el petróleo del Consejo Nacional de Transición en manos de su hombre de confianza, Ali A. Tarhuni, profesor en la universidad de Washington.

El 9 de junio de 2011, en Abu Dhabi, el ministro italiano de Relaciones Exteriores Franco Frattini copresidió, lleno de orgullo y junto al gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, la tercera reunión del Grupo de Contacto sobre Libia. Así que, como dice el presidente italiano Giorgio Napolitano, Italia está haciendo «su papel para que avance en el mundo la causa de la paz, de los derechos humanos y de la democracia».

Los Emiratos Árabes Unidos –un grupo de monarquías absolutistas en las que simplemente no existen representaciones democráticas– enviaron recientemente sus tropas a Bahrein, donde ahogaron en sangre los reclamos democráticos del pueblo, y actualmente están preparando, en colaboración con la compañía privada Xe Services (antiguamente conocida como Blackwater), un ejército secreto de mercenarios para utilizarlo también en otros países del Medio Oriente y del norte de África [1].

Esa es la sólida base democrática que se está preparando para Libia con vistas a la «fase postconflicto».
Mientras que la OTAN sigue arrojando miles de bombas sobre Trípoli y otras localidades libias en el marco de su campaña de demolición sistemática de la infraestructura material del Estado libio, el Grupo de Contacto moviliza millones de dólares y de euros para sostener el Consejo Nacional de Transición instalado en Benghazi. Pero este último representa solamente una porción minoritaria de la población libia y no logra por lo tanto ganar terreno, a pesar de que la OTAN está entrenando y armando a sus hombres y abriéndoles el camino con sus bombardeos aéreos.

En Abu Dhabi se decidió adoptar el «modelo italiano» en la entrega de «ayuda» al Consejo Nacional de Transición. Italia, que ha desempeñado el papel de «corredor», proporcionará al Consejo fondos por un valor de 300 o 400 millones de euros en efectivo y en crédito disponible y otros 150 millones en combustible. Dichos fondos estarán «garantizados por los bienes congelados en Italia y por el petróleo extraído y refinado en el futuro por el nuevo gobierno libio».

Los principales países del Grupo de Contacto –Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y las monarquías del Golfo– hipotecan así el futuro de Libia. Si se instala un gobierno sumiso, los mencionados países tendrían la economía libia en sus manos ya que administrarían los fondos soberanos libios congelados y controlarían la producción y la exportación de su petróleo.

Mientras, como garantía para el futuro, Washington ha puesto las finanzas y el petróleo del Consejo Nacional de Transición en manos de su hombre de confianza, Ali A. Tarhuni, profesor en la universidad de Washington.

Nacido en Libia en 1951, Ali Tarhuni hizo sus estudios en su país natal y conoció a su esposa en Estados Unidos. Condenado en Libia a causa de sus actividades políticas, después de la guerra del Yom Kipur y de la ruptura entre Egipto y Libia (en 1973), Tarhuni huyó de Libia. Sólo regresará 38 años más tarde, durante la sublevación de Bengasi, para convertirse en ministro del Petróleo del Consejo Nacional de Transición (CNT).

Los resultados de esa jugada han sido inmediatos: el primer contrato del Consejo Nacional de Transición para la exportación de 1,2 millones petróleo libio fue para la compañía estadounidense Tesoro. Y, mientras Tarhuni anuncia que el CNT producirá rápidamente 100 000 barriles de petróleo al día, el Departamento de Estado anuncia «el apoyo americano [Léase “estadounidense”. NdT.] a las posteriores ventas de petróleo por el CNT».

El gobierno italiano, que ha servido de recadero, no tiene intenciones de quedarse atrás. Así que también respalda al CNT con «una asistencia humanitaria y de cooperación para el desarrollo» ascendiente a varios millones de euros. Uno de sus más importantes proyectos, en manos del Istituto agronomico delle l’oltremare (Instituto Agronómico de Ultramar) prevé «mejorar la palmera de dátiles del oasis de Al Jufra».

Gran motivo de orgullo para Italia: contribuir a que los dátiles libios sean más dulces mientras sigue bombardeando Libia con bombas de una tonelada de uranio empobrecido.

Juppé: 290 millones de euros para los rebeldes libios
Francia está dispuesta a otorgar a los rebeldes libios del Consejo Nacional de Transición una ayuda de 290 millones de euros, anunció el ministro francés de Relaciones Exteriores Alain Juppé en la reunión del Grupo de Contacto que se desarrolló en Abu Dhabi.

Un poco antes, durante la misma jornada, Abdel Hafidh Ghoga, vicepresidente del Consejo Nacional de Transición, había declarado que el fondo internacional de ayuda para los rebeldes libios ya estaba en estado “operativo”.

Nota


Musica:  Gadafi el héroe de África


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